jueves 10 de diciembre de 2009

Tras los vidrios rotos, levantad la cabeza...


Hoy ha sido un día difícil. Aunque todos, al final siempre quedamos consumidos por las dificultades y las labores cotidianas, hoy, particularmente llego a la noche con un cruce caprichoso de sentimientos.

Amanecí con noticias desde las primeras horas. Una tía accidentada de gravedad, un hermano internado en el hospital por una enfermedad delicada de sobrellevar y de diagnóstico sombrío.

A pesar del sol brillante que anuncia el verano, de los adornitos de navidad que están por toda la casa, de mi tradicional ensueño de temporada, una extraña sensación en la garganta me hacía dudar si eran ganas de llorar, desesperación subrepticia, miedo destapado o una amigdalitis cocinándose dentro de mi cuerpo.

Por la tarde, mientras escribía al lado de la ventana, una ráfaga de improviso, la estrelló hacia dentro de la habitación y yo, de un manotazo la regresé a su lugar. El vidrio inmenso se terminó haciendo trizas en mis narices. Dos fuerzas hicieron lo suyo, la mía y la frenética naturaleza, causaron el destrozo que ya se imaginan en mi dormitorio.

Pero llegó a los pocos minutos el email de Toñi, uno apropiado, oportuno y eficaz que me recordaba la lectura tomada de San Lucas: Cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación...


La humanidad entera por siglos ha soportado y sigue resistiendo esta clase de días infaustos. Las pesadumbres, tan nuestras, de seres blandengues, se estrellan con furia en nuestros rostros y frágiles existencias. Nuestros espíritus se debilitan en cuestión de segundos y como prueba de ese estado, nuestros cuellos se van encorvando hacia abajo. Nuestras miradas se dirigen al suelo. Nuestra rigidez y nerviosismo se acumula en las rígidas nucas. Nos convertimos en marionetas de madera liviana, expuestas a las corrientes del viento. Quedamos hechos hombres sin perspectiva, atascados y de mirada triste.

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Y viene una Voz proveniente de los siglos. Un mensaje para recordarnos de lo que estamos hechos: de arcilla maleable bajo manos amorosas que pueden modelarnos nuevamente, manos de Dios. Y que nuestros ojos están hechos para mirar más allá de nuestros abdómenes. Y que hay que avistar el Cielo, esperando la gran señal. Una estrella. Un niño envuelto en pañales. Una escena inusual. Un reino de otro mundo. Un Dios con nosotros. Una salvación para días como estos, para toda una vida, para la eternidad.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Madre, pasa por mi casa, pasa por mi vida...

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Dulce María…

¿Cómo vas en tu espera?
¿Sabes bien lo que llevas en tu vientre?
¿Intuyes que dentro paseas el Universo entero?¿Que darás vida a la vida? ¿Que eres madre de la salvación?

Oh María, date una vuelta por mi casa. Detente a reposar por unos minutos. Deja a un lado tu trajín. Tráeme tu silencio, tu humildad, tu aceptación, tu floreciente pobreza, tu Fe de mujer de este mundo y tu mirada al cielo. Comparte por favor conmigo tu período de espera fiada y serena.

Madre amada, si me permites, he de cargar tu soledad, tu tiempo, tu dolor...

martes 8 de diciembre de 2009

Canción de Diciembre - George Michael

lunes 7 de diciembre de 2009

Los puntos, los fuck buddies

Algo que es bien común entre nosotros los gays es tener el msn atiborrado de nombrecitos y nicks que a veces ni recordamos a quienes corresponden. Son los conocidos como “puntos”. Es como acumular puntos en la tarjeta Bonus de compras pasadas para canjearlos por algo más adelante.


Tener puntos es tener algunos provisores aprovechables que llegan en el momento más inesperado. Uno está muy tranquilo escribiendo emails, leyendo alguna página web tranquilamente y de pronto, se abre una ventanita del mensajero instantáneo:

-¿Hola, cómo estás…?
- Hola…pero discúlpame… ¿quién eres?
- Lo mismo me pregunto yo…


Hay que hacer rápidamente algo de memoria. Pedir algún dato significativo que haga recordar alguna conversación pasada. Indagar cómo así se le tiene como contacto. Es muy probable que una foto haga acordarse a uno quién está al otro lado de la línea. Y seguidamente se pregunta qué se anda buscando en ese momento. Lo mejor que puede pasar es que ambos anden sincronizados en calentura, en necesidades venéreas y en disponibilidad de tiempo.

Un punto es el Maná del cielo que llega a avivarnos en pleno momento desolado y sin sexo. Es una lluvia que llega cuando nuestros pastizales empiezan a ponerse amarillentos y resecos. A decir verdad, tener un fuck buddy es un dechado de respeto y señal de civilización sexual. Nadie se tiene por qué estar haciéndose daño. Son dos adultos que coinciden en el universo para satisfacer una apetencia que se despierta de improviso.



Sé que muchos no pueden aprobar esta práctica porque hay una utilización rentada del uno con el otro. O porque impulsa la promiscuidad. O porque predispone a una vida de inestabilidad emocional. O porque es un intercambio frío y egoísta de placer. Lo sé. Lo entiendo.

Pero más allá de esas reflexiones y corduras y quijotismos, la realidad es la realidad y bienaventurados sean esos amiguitos que con responsabilidad y honestidad nos han sacado de apuros en momentos de sequía y retiro.

sábado 5 de diciembre de 2009

Dame señales en el desierto.


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Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.
Lc. 3, 1-6


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Señor, no sé cómo preparar tu camino.
Soy un emisario hablando una lengua foránea. Soy un limitado.
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Por miles de medios me indicas calladamente que disponga tu llegada. Mi corazón se acelera. Me entusiasmo.
Pero no sé cómo ni por dónde comenzar. Intento suscitar interés en tu llegada, allanar los caminos de espinas y de abulia.
Quiero abrir tragaluces en todos los techos y corazones para que entre solamente tu luz.
Quiero ser transmisor dócil de tu próximo nacimiento.
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Pero mis hermanos me eluden sutilmente. Dicen respetarme pero no veo respuestas.
Mis amigos me creen un chiflado.
Soy un niño en una ciudad de ancianos y moribundos.
Soy un forastero en una ciudad que me atañe caminar, pero que sus calles me resultan desconocidas. A pesar de sus millones de luces y contraseñas, su tenebrosidad me amilana y me empequeñece.
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Y vivo una suerte de soledad.
Un desierto urbano y familiar.
Una feria bulliciosa y agitada pero en la que nadie sabe el motivo para asistir.
Un viento sin esperanza.
Un heraldo sin inspiración.
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¿Cómo decirles a todos ellos que eres la Salvación concreta y gratuita. ¿A qué gestos debo recurrir? ¿Qué palabras pronunciar?
¿Cómo convencer que sólo vienes a amarnos?
¿Cómo no debilitarme yo? ¿Cómo ser traslúcido para que el único que resplandezca seas Tú?
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Respóndeme Señor en el próximo sueño o en un segundo de mi fugaz oración diurna.
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Amén.

viernes 4 de diciembre de 2009

Aquí no puedes residir, tienes VIH.

Hace dos días se celebró el día mundial de la lucha contra el Sida. Muchos lacitos rojos y prensa. Muchos exhortos para la prevención. Y especialmente, mucha insistencia en informarnos sobre esta enfermedad que no sólo mata, sino que nos separa unos de los otros. He escuchado casos que me hacen reflexionar muchísimo y me dejan claro algo, que este mundo, no es adelantado y civilizado como aparenta.

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El caso más patético es el de Félix. Un muchacho que está solo en la ciudad de Lima porque toda su familia ha obtenido la residencia estadounidense por varias formas hace varios años atrás. Su madre, hermanas, hermano, cuñada y sobrinos, todos emigraron.

Ahora a Félix le corresponde por derecho solicitar la residencia legal ya que su mamá acaba de nacionalizarse. Él inició ilusionadamente todo el trámite en el consulado de Lima. Pero luego de presentar un informe médico lacrado con una serie de análisis y resultados, le indicaron formalmente que no podía concedérsele la admisión a los Estados Unidos porque se trataba de un portador de vih. Él no puede reunirse -argumentan- con su familia porque de requerir un tratamiento allá representaría un gasto al estado norteamericano, a no ser que su familia demuestre una situación económica suficiente, lo que en verdad es una cifra enorme e inaccesible que su madre no puede afrontar.

A partir de este caso, de esta política inmigratoria de los Estados Unidos, de esta situación deplorable para miles de individuos que sufrirán esta misma segregación por su condición de portadores impidiéndoles hacer una vida normal con sus familias y en libertad, podríamos emitir juicios: ¿Discriminación? ¿Injusticia? ¿Arbitrariedad? ¿Falta de Solidaridad? ¿Doble discurso moral? ¿Hipocresía? ¿Falta de divulgación y reclamos mundiales sobre estos atropellos a la dignidad de estos individuos?

Preguntas por responder. Es urgente. Mientras tanto, Félix, ya se resignó. Aunque goza de buena salud, llora su abandono y recibe esporádicamente la visita de alguno de sus familiares que vienen especialmente a verlo.

jueves 3 de diciembre de 2009

Para los que me leen a escondidas...

Mi querido amigo Luchito, a quien conozco desde que era un adolescente y quien ahora es todo un abnegado esposo y próximo padre de familia, es desde hace mucho tiempo, uno de mis lectores fervientes.

Una tarde desde su oficina estaba leyendo éste mi “controversial” blog y mientras se dirigió a otra oficina, olvidó dejar la página abierta en el monitor de su ordenador.


Al regresar a su lugar, recibió la llamada interna de su jefa, quien le dijo directamente:

-Luchito, yo respeto mucho la orientación sexual que tú puedas tener, pero te rogaría que no utilices tu tiempo de la jornada laboral, visitando por Internet páginas homosexuales…

Luchito además de esbozar una sonrisa nerviosa y tartamudear, intentó explicarle que la página web a la que se refería ella, se trataba de un blog de un amigo que conocía un montonón de años y que tenía temas variados.

Cuando me contó lo sucedido, me reí estrepitosamente. Pero a la vez pensé preocupado, inmediatamente. en los muchos leedores asiduos que tendrán que ojearme a escondidas para no ser tildados de lo que no son. Reconozco que este espacio personal no está dirigido a homosexuales, pero sí tiene una sobrecarga evidente de material de incierta escrupulosidad masculina.

Quisiera dedicar unas líneas a esos muchos Luchitos que entran a leerme como si transitaran por una calle donde se comercializan estupefacientes. Seguramente agilizan los rabos de sus ojos para asegurarse que no hay moros en la costa, que nadie los está expiando; que no hay cerca ningún vigilante de las buenas costumbres:

Discúlpenme amigos heterosexuales por ponerlos en problemas. Excúsenme que entre escrito y escrito inocuo, intercale material subversivo. Imágenes que les afecte la retina y su crédito intachable. Calatería y mariconadas. Escenas maléficas y contrarias a su virilidad.



Perdón, mil veces perdón Luchitos míos, pero ese soy yo, una ensalada alienígena, insana e impugnable que dibuja en un mismo lienzo, todo el Jardín de El Bosco. El Infierno y el Paraíso. Soy un dedo que hinca y acaricia. Un paño que ensucia y limpia. Un sorbo de agua fresca y un trago de aguardiente a la vez. Un aria de la ópera Orfeo y un canto gregoriano en un mismo escenario. Un hit de Kylie Minogue y una melodía producida por una cítara angelical.

Les recomiendo que me lean con un dedo en el botón de Minimizar.