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martes, 12 de septiembre de 2006

Hablando de mis necesidades

De cuando en cuando, haciendo una evaluación de lo que soy, repaso el orden de mis necesidades personales. Estas definitivamente han variado de etapa en etapa, de año en año y de temporada en temporada. Sin embargo, siguiendo la teoría propuesta por Abraham Maslow, sobre la jerarquía de las necesidades, enumeraré y explicaré cada uno de los niveles de ésta, en mi modestísima existencia, camino a convertirme en plenamente humano.

1. Necesidades de carencia o déficit.
1.1. Mis necesidades fisiológicas: Éstas casi permanecen inalterables. Es comprensible, todos los días tengo que alimentarme para saciar mi hambre y beber líquidos para calmar mi sed. Si no lo hago, no sobreviviría y sanseacabó este indigente mortal que soy. Me preocupo mucho cuando se me va el apetito, porque es indicación segura que algo anda mal. Dentro de éste rubro de carencias, los estudiosos incluyen otras más, como es el deseo sexual, el comportamiento maternal y otras actividades completas.

De hecho, sin actividad sexual puedo sobrevivir, pero lo haría con una necesidad latente, sin satisfacer. No es vital, pero sí es significativa. Claro que se puede vivir sin sexo, pero que habría una carencia, de hecho lo habría. Que ello se sublime y se suplante legítima y voluntariamente con mil formas alternativas, es otra cosa. El año pasado, algunos amigos míos se preocuparon porque por varias semanas perdí todo interés en el tema de mi vida afectivo-sexual. Parecía que los varonzuelos habían perdido todo atractivo para mí. No me alarmé. Sucedía algo simple, tenía que cuidar lo más elemental: mi salud. Previamente mi gastritis tenía que ser atendida.





1.2. Mis necesidades de seguridad: Pretendo sentirme seguro, tener estabilidad, tener decisión, tener resguardo y dependencia. Cuando la satisfacción de alguna de éstas, queda enclenque, empiezo a tener miedos y estos miedos me causan ansiedad y la ansiedad me hace sentir enfermo. Aspiro tener lo más controlado posible, mis circunstancias que me rodean y aquellas que corresponden al futuro también. Pero es inalcanzable tener toda la seguridad que quisiera. Por ello, me quedo con una frase muy repetida por mis papás: “Se lo dejo en manos de Dios”. Hago todo lo que puedo para gobernar mis ocurrencias y vivir con paz y tranquilidad. Pero para las contingencias de la existencia, tengo a Dios, gracias a Dios.

1.3. Mis necesidades de Amor y Pertenencia: Éstas son necesidades orientadas a mi ámbito social. No soy un islote en medio del océano. A pesar de lo antisocial, disparejo, selectivo, medio esquivo, ermitaño que suelo ser, tengo necesidades intensas de una relación íntima con otras personas y si es con una en especial aún más; de ser aceptado como miembro de un grupo, la necesidad de un ambiente familiar que me acoja tal como soy, la necesidad de vivir en un vecindario amigable y la necesidad de participar en una acción de grupo trabajando para el bien común con otros.

El mundo actual me alinea al individualismo. Pero debo estar atento y reflexivo para no convertirme en un individuo que existe mirándose el ombligo como único punto central del universo. Líbrame Dios de aquel grado de egocentrismo.

1.4. Mis necesidades de estima: Una vez que tengo ciertamente satisfechas mis anteriores necesidades más básicas, puedo pensar en las siguientes: las que se encuentran asociadas a mi constitución psicológica. Hay dos clases:

1.4.1 Las que se refieren al amor propio, al respeto a sí mismo, a la estimación propia y la auto valuación ( tengo que quererme, atenderme y admitirme cabalmente con lo que tengo: con mis callosidades, repliegues y suavidades ).

1.4.2 Y hay otras necesidades que se refieren a los otros, a quienes viven cerca de nosotros: las necesidades de reputación, condición, éxito social, fama y gloria. La verdad, éstas me afectan cada vez menos. Para mí, casi son intrascendentes y poco condicionantes en mi vida. Sé que no es lo más aconsejable, pero innegablemente, está amplificándose cada vez más mi desinterés e indolencia por el qué dirán de mí, por lo que piensen los otros de mi. Suena excedido, pero me importan un rábano. Me bastan los que me aman y El, que me ama. A ellos me debo. De ellos espero su opinión, su sentir, acotaciones y su escrutinio; de “los demás”, me da descaradamente igual.


Continuará...

1 comentario :

denise dijo...

puedo decirte abiertamente ke este concepto de tus nececsidades son my bnunas tu manera de pesnar y expresarte
me ecnata tu blogg y considerame segudora de el ya ke me gusta tu manera de pensar!!!!

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