martes 30 de junio de 2009

Cambia mi cuerpo, a cambiar entonces el alma

Dicen los químicos que cada siete años cambiamos de cuerpo, que el hombre va perdiendo célula a célula su sustancia, hasta el punto de que siete años más tarde no queda en cada uno de nosotros ni un átomo de lo que hemos sido.

No soy nadie para poner en tela de juicio tales investigaciones sobre nuestro cuerpo. Yo más bien, me voy por el lado de los cambios en los elementos porosos y tejidos invisibles que componen nuestra alma.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.
Si hay algo que pido a Dios es que yo cambie constantemente. No sólo mis células. Que mis emociones y comprobaciones estén en una persistente dinámica. No quiero ser el mismo cada día que amanece. Quiero haber aprendido alguna lección de lo vivido ayer. Haber purificado mis intenciones, abrillantado mis deseos, engrosado mis fuerzas, borrado mis contusiones, aliviado mis golpes, corregido un centímetro de mis defectos. Deseo un alma nueva cada día. Y no esperar siete largos años.

Mañana aspiro retirar trozos de mármol inservible y frío para que me acerquen más a una potencial obra de arte. No para colocarme en alguna vidriera de museo, sino para vivir mejor con aquellos que viven cerca de mí, que pueda volcar mejor el amor con palabras y pequeñísimos detalles. Deseo ardientemente recargar mi propio mundo con aire más respirable, vivificar la subsistencia de otras almas con el perfume de mis gestos.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.
Si alguien, hace unos años me hubiera preguntado si escribiría a diario sobre mí con tanta disciplina y responsabilidad, hubiera respondido que no. Si a alguien de los que me conocen bastante bien, le hubieran preguntado si sabía meter goles, tendrían que haberme visto los dos últimos domingos en el parque, pateando los goles más increíbles con mi engreidísimo sobrino Tito en el arco. Si mis amigos de otrora interminables noches de diversión me vieran los sábados por la noche ojeando y releyendo los cientos de libros que parecían estar apolillándose y olvidados en mi librero, no me reconocerían.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.
Siempre he de tener nuevas trayectorias más envolventes con mis papás y amigos, nuevos alcances con mis sobrinos y alumnos y sobre todo, conmigo mismo; diferentes recursos. Nuevas vibraciones y quietudes. Nuevas manos que sean la declaración de un alma reverdecida y que no quiere dejar de florecer. Si soy un nuevo Vicho cada día, tendré una vida nueva.
.
...Cambia lo superficial
cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo...
Julio Numhauser

lunes 29 de junio de 2009

40 aniversario de Stonewall

No soy de marchar. No soy de desplegar orgullos. No soy de exhibirme. No soy de alardear. Pero estoy y estaré desde mi terraplén, desde lo que sé y puedo hacer con firmeza, apoyando la lucha en favor de la Igualdad de derechos de todos los seres humanos, de una sociedad sin represiones, de una paridad de oportunidades, de un mundo de sana convivencia, de calles tolerantes y diversas, de un cielo multicolor.

Sí, gracias a todos los que luchan con sus vidas y energías, plumas y pancartas, con sus voces y sus discursos, sus arrestos y su visibilidades, iremos logrando un lugar donde los siete colores del arco iris no sea el distintivo de ser gay, sino la señal enarbolada de que seis colores pueden coexistir en armonía.

.

viernes 26 de junio de 2009

Tres cosas que ama Dios


.

El Talmud dice algo que me parece sabísimo. “Dios ama a tres clases de hombres: al que nunca se enoja, al que nunca renuncia a su libertad y al que no guarda rencor”. Con el perdón de la tradición judía, yo asumo que quiere decir que Dios felicita especialmente a estos tres tipos de hombres. Me permito hacer alguna reflexión:

UNO. En primer lugar, el Talmud no se refiere al enfado justificado, a la inquietud que nos sucede a un sinsabor de fondo. Se refiere a que Dios quiere que vayamos por la vida con la quietud y la actitud que se encuentra en el mirar al cielo ya sea en un día soleado o un día de borrasca. Creo que el no enojarse es la forma más sublime de amar, amarse a uno mismo y a los demás; de vivir en armonía, de buena convivencia y de salud emocional. Me basta caminar por las calles y observar los gestos de quienes van o vienen. La mayoría parece enojada consigo misma, con los demás o con la ciudad entera. Hay algo que anda mal ahi, alguna espina que no les deja caminar o algún peso o alguna pena. Habrá que desenfadarse, pues.

Mi forma de enojo, ese que detesto en mi vida, contra el que lucho a menudo y que a Dios no le debe gustar nada, se manifiesta con una incomunicación generalizada. Cierro la boca. Me da un ataque de ascetismo. De clausura. En esos momentos, evito mirarme al espejo. pero estoy seguro que mi gesto ha de ser mustio y ajado. No, no es lo que quiere Dios.

.

.
DOS. Renunciar a la libertad es definitivamente renunciar a la mismísima felicidad. Porque es entorpecer con piedras gigantescas el camino que conduce a ella. Primero, tendré que saber a dónde quiero llegar y luego, disponer de todos mis recursos para llegar ahi. La Libertad viene a ser el medio para conseguir lo que yo mismo considero felicidad, ella es innata a mí, es mi ausencia de sujeciones y dependencias ajenas a lo que yo he determinado como mi buena felicidad.

Como siempre lo he contado, soy muchísisisisisimo mejor persona desde que asumí mi homosexualidad. Soy muy feliz de ser lo que soy; y entre otros valores, se lo debo a la Libertad. Ella me allanó el camino, me dio seguridad, me independizó de torturas y traumas, de complejos y mil temores. Renunciar a mi libertad sería renunciar a mí mismo.


TRES.
Y por último, no guardar rencor. Tema difícil. Quizás en otro momento me extienda sobre el tema del Perdón. Hoy solamente quiero decir que he visto de cerca a personas muy queridas, sufrir muchísimo por rencores que no se van de ellas; rencores que han sitiado todas sus vidas, empañando y echando a perder hasta los momentos que deberían ser de absoluta felicidad. ¿Cómo superar esos rencores? Con dos miradas. Una, hacia adentro de mí. Cuando descubro que yo tengo interiormente una espesura de fallos y desperfectos, que no soy el buenito de la película, entonces puedo recién mirar los fallos y desperfectos de los demás en su real dimensión. Y otra mirada es hacia arriba. Aquello que humanamente no puedo, Dios, de hecho sí puede. Cuando por más que intento, no puedo perdonar, porque la herida es profunda y el eco del daño continúa, entonces por qué no pedirle a Dios que no se me note el rencor, que nazca el perdón como una hierba fina de verano, espontáneamente, casi imperceptible en medio de mi desierto…

jueves 25 de junio de 2009

Vean, el amor entre hombres, existe.





Miren sus expresiones de estos hombres. El mundo desaparece. Sólo existen ellos. No tienen más que mirar que sus propias miradas. Sus leves sonrisas. No hay más movimientos que sus palpitaciones y los dúctiles acercamientos.

Pueden uds. quedarse con sus dudas y paradigmas, para mí esto es Amor, del verdadero.



miércoles 24 de junio de 2009

Oración adolescente

Hace más de 15 años atrás escribí esta oración que acabo de rescatar de un cuadernillo de páginas amarillentas...

Image Hosted by ImageShack.us



Mueves montañas, Señor
curas el dolor
extiéndeme tu mano
toca mi corazón


No mires mis sombras
entra como el Sol,
Arrasa con tu silencio
alíviame por favor,
no me dejes solo
dame tu protección.


Mis olas destruyen playas
mi luz no es más fulgor
el día ya no es más día
se queda en noche de desolación.


Rebusca Señor mío
halla todo lo mejor
lo turbio, sepáralo
y derrítelo en tu calor


Los frutos no han caído
aun cuelgan esperando el Sol,
y poda lo que esté seco
enciende un fuego con tu Amor



¿Qué habría estado yo viviendo por entonces? Lo que sí podría asegurar es dónde lo escribí. En mi casa de San Isidro, en una pequeña mesa que se dejaba iluminar por la luz que entraba por la ventana de mi solitaria habitación. En uno de esos tantos momentos que, estando torturado por algún amor prohibido, buscaba estar solo y volcar en palabras, las inmensidades que me agitaban el pecho y que me hacían inclinar la cabeza para mirar hacia lo alto.

martes 23 de junio de 2009

Soy buenazo y malazo


Grande e inacabable es esa pregunta de si el ser humano es bueno o malo por naturaleza. Creo que jamás nos la podremos contestar con certezas. Siempre, cada uno la contestará desde la perspectiva de sus ojos o desde su ciencia o experiencia.

Si somos malos es porque somos muy animales. Yo creo que igual que los perros, los hombres mordemos por temor a que alguien nos dé un puntapié o nos quite el hueso. En otras palabras, hacemos daño cuando nos creemos amenazados. Enclavamos puñales adelantándonos a que otro lo haga contra nosotros.

Defendemos territorios, condiciones, amores, equipajes, camadas, vicios, estándares, posiciones, legados, recuerdos, tesoros, fantasmas y demás.

Está bien defender todo eso que apreciamos. Es nuestro deber. Pero el inconveniente es el cómo lo defendemos. Yo hablaré por mí. A pesar de considerarme reflexivo, no dudo que podría convertirme en un asesino por defender lo que amo. Reacciono con la Razón, muy templado yo, pero seguidamente van apoderándose de mí, otros impulsos. Unos guerreros ocultos alistan sus lanzas afiladas, afinan la puntería y zas, directo a la yugular de aquel que se ha atrevido a destruirme la vida.
.


Sí, puedo ser perverso. Y me gusta tener latente esa naturaleza. Es como recorrer con prudencia mi cuartel bien armado y ver a la tropa saludando con honores mi vida. Todo sea, no por amor a una patria imprecisa, sino, a mí mismo, que soy mi propia patria. Peor y más deshonesto sería hacerme siempre el buenito, el desarmado y pacífico. Bacon decía que el “el malo, que se finge bueno, es pésimo”. Estoy de acuerdo.

Pero luego, viene el otro lado de la tortilla. También reconozco que soy bueno. Un buen chico. Me gusta pensar en el Bien y hacerlo. Atestiguarlo y vivirlo. Recibirlo y compartirlo. Porque al fin y al cabo, si hacerse el bueno siendo malo, es terminar siendo peor, fingirse malo siendo bueno, es ser idiota.

Es idiota el que toma la pose de malévolo cuando se sabe que su corazón está dolido, el que ventila una actitud de frialdad cuando se sabe que por dentro arde en temperatura y pasión, el que camina con las garras listas para rasguñar cuando se sabe que tiene la espalda y el alma arañadas, el que se hace el gangster cuando se nota que le robaron su niñez y sus pistolas de plástico, el que se hace un crápula cuando en el fondo está repitiendo lo que le hicieron. Mejor es dejar de ser idiota y exponer nuestros sufrimientos y contrariedades, nuestros nudos y trabazones.

Por tanto, soy muy bueno cuando soy bueno, buenazo. Y muy malo cuando soy malo, malísimo.

lunes 22 de junio de 2009

Ni más citas a ciegas y menos arregladas por Mónica



Mi amiga Mónica insistía en que conozca a un amigo suyo. Según ella, era la pareja ideal para mí. Seríamos muy felices y comeríamos perdices...

- Vicho por favor, tienes que conocerlo, trabaja conmigo… Yo te arreglo una cita con él, me rogaba la buena Mónica, quien si no fuera porque es tan apacible y femenina, podría pasar bien por una activista de algún colectivo gay.



- No, gracias Moniquita. No tengo tiempo para tener un perro en casa, menos tendría tiempo para una pareja. Apenas me veo yo, menos como para ver a otro…


- Pero es que es perfecto para ti. Ya le he hablado de ti. Ambos son tan intelectuales y sensibles…Ay me emociono...

Al final accedí. No sé como, pero lo hice. Había pensado en llamar al buen Javi para salir, dar una vuelta y que me pusiera al día. Pero remplacé mi “cambio de aceite” por una cita casi a ciegas.

El candidato me llamó por teléfono. Su voz sonó un poco apática, pero muy varonil. No le hice mucho caso a ese detalle y acordamos encontrarnos muy cerca de mi casa para ir a tomar algo.


Cuando lo tuve enfrente sencillamente me gustó. Era más lindo de lo que Mónica me había dicho. A ver, se los describo: delgado, más bien espigado, alto, tanto que tiene que inclinarse un poco hacia delante para escuchar bien, pelito castaño ligeramente crecido, barbita desordenada, manos largas, uñas bien cuidadas, pantalones Dockers caqui y el detalle más lindo, unos anteojitos clásicos, nada de esas mariconadas con monturas raras de colores que ahora usan los hombres. Éste era un verdadero guy next door.

Decidimos ir a conversar con un vino y una tabla de quesos. La primera media hora, muy bien. El ascenso era constante. Un chico profesional, independiente, que me hablaba de finanzas pero no importaba, algo podía yo comentarle sin pasar por iletrado.

El segundo round, empezó el descenso. Mencionó por primera vez a su mamá. Es hijo único. Yo tengo una buena relación con la mía, a pesar de que ella sabe de mi homosexualidad; en cambio, aquel caballerito decía tener intimidad y libertad con su madre pero que jamás le contaría la verdad sobre su orientación sexual. Lo respeté pero no me gustó esa primera incongruencia. Mis antenas empezaron a detectar una mala señal.
.


El tercer round sucedió aún con más golpes. Uno tras otro. Todo surgió a raiz del tema sobre asistir o no asistir a discotecas “de ambiente”. Le conté que ahora no me gustan ni disgustan, que ya no concurro, pero que sí he tenido noches inolvidables de diversión y plena expansión en ellas. Uy Dios mío. La cara le cambió. Después de despacharse con una letanía de calificativos fieros contra las discotecas gays en la que se le notaba el tufillo a santo inquisidor, me soltó amenazadoramente:

-Algún día me darás la razón. Sólo obtendrás la felicidad cuando dejes de frecuentar esos sitios…- desató su pedantería -la paz no la encontrarás por ahí, ojalá que no sea demasiado tarde...-

Mi cara debió haberse transformado. Alguna vena de la sien debe habérseme reventado porque me llevé un dedo para tocar y ver si era sangre lo que me chorreaba. No, era sencillamente que estaba reaccionando emocionalmente. Mi cuerpo empezaba a fabricar su propio motín. Sangre, bilis, saliva y sudor se estaban encrespando como un tsunami.

- Oye, ¿De dónde sacas tú que frecuento esos sitios? Y si así fuera, por lo que dices, me mandarías a la hoguera…Déjame decirte que la paz que tanto buscas no está en un lugar, está dentro de uno mismo…le lancé

- Es por eso que yo prefiero a los heterosexuales que tengo cerca, son más lindos y tranquilos…

- ¿Entonces qué haces saliendo con gays?

- Es que Mónica me dijo que tú eras tranquilo, pero veo que no, que eres del ambiente y defensor de él…

- Jajaja…y Mónica me dijo que eras inteligente, pero veo que tienes más comprimido el cerebro que te impide conocer que hay más vida más allá de lo que ven tus ojos, o es un problema de miopía…

Lo único bueno es que al final me dijo: No te preocupes, yo pago la cuenta. Disculpa más bien por haberte quitado tiempo.

- Claro, me has quitado dos horas de diversión en la disco…bye, salúdame a Mónica.
.
Ay querida Mónica, no sabía que trabajabas con animales

viernes 19 de junio de 2009

Aquellos verdaderos padres.

Dios ha sido muy generoso conmigo. Tremendamente.

Cuando veo tantos niños y hombres que han crecido y crecen sin un padre al lado, me sacude una enorme sensación de gratitud por haber tenido y tener un gran padre a mi lado. Mi Apá. Un obsequio de la vida.

Parece anormal tener que decir algo así. Tener que expresar que se es afortunado por tener un papá de verdad. Tener que ser agradecido, cuando la ley natural es que un padre esté al lado de sus criaturas y los proteja. Pero en este mundo de hombres locos -no quiero decir malvados- ser progenitor no es sinónimo de ser padre. Abundan aquellos que fueron muy hombres para seducir y copular y para reproducirse, pero a la hora de tener que serlo en plenitud, les falta coraje y amor, entereza y responsabilidad.

Los psicólogos seguirán escribiendo tesis y más tesis sobre la ausencia de la figura paterna. Algunos de ellos, distraidos por ahí, proponen que esa es la causa de tanta homosexualidad imperante. Tengo que soltar una inmensa carcajada ante tremenda bobada. Yo, no he tenido ninguna ausencia de ese tipo y soy bien maricón. Mi querido Apá siempre estuvo a mi lado: me dio la mano para cruzar las calles, me hacía caballito para llevarme a la cama a acostarme y darme las buenas noches, me lustraba los zapatos para ir al colegio, me llevaba al campo y a la playa, me preparaba el desayuno y me enseñó a orinar, a rezar, a nadar y montar bicicleta.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.
Y no señores. La ausencia del padre produce otros efectos que veo y escucho a diario. Causa hombres y mujeres que sufren de soledad crónica, que viven como en un estado de desabrigo eterno, de abandono escondido, de naufragio urbano o inestabilidad semi-existencial. Esa es la principal consecuencia de tanto huérfano con padres vivos, no el que existamos los homosexuales.

Le debo a mi Apá mucho más que mis genes y la vida. Le debo la poca, pero suficiente seguridad que tengo para resistir los diversísimos embates que suele traer la vida. Su presencia. Su garantía. Su certeza. Su integridad.

Y le debo fundamentalmente saber qué es lo que es tener un padre, lo que me ha permitido entender fácilmente cómo es que Dios, puede serlo también en nuestras vidas. Ahí está el sentido más perfecto de la paternidad, el Amor. Nada mejor que nacer, vivir y sobrevivir sabiéndose amado por un padre y por Dios Padre.

¡Ah!, les cuento: Mi Apá querido es quien hoy nos sigue sirviendo el desayuno todos los días en casa. Ahora lo hace con la mano un poco más temblorosa, pero con el mismo amor con que siempre me nutrió por las mañanas para resistir el resto del día.

Bendito sean los padres de verdad. Y benditos seamos los hijos con padres así, los auténticos. Para aquellos, Feliz día.

Qué manos tan grandes


miércoles 17 de junio de 2009

martes 16 de junio de 2009

Cuando oro en comunidad


Hace unos minutos he recibido un e-mail de mi querido amigo Gringo, en él nos pide un favor a varias personas: que recemos por una tía suya que está al borde de la muerte sufriendo profundamente con una enfermedad muy grave. Nos pide que pidamos para que Dios la acoja de una vez a su lado…

Y tengo el convencimiento que en este mismo instante que escribo, todos los destinatarios de ese email, todos amigos de muchísimos años, fervorosos y solidarios, nos hemos puesto en estado de oración. No lo dudo.

Y me salta una pregunta que muchos se la harán a menudo: ¿Será que Dios escucha mejor cuando más personas le piden lo mismo? No lo sé. En el fondo, no lo creo. Dios es Dios y se comporta como Dios. Pero lo que sí sé es que cuando intervenimos comunitariamente, cuando los corazones y los espíritus son uno solo, todo sale diferente. Ese es el gran milagro de la Fe. Y precisamente, de la Oración. Tanto la Fe y la Oración son más consistentes cuando son vividas con otros.

¿Por qué será eso? ¿Qué es lo que tiene la Oración Comunitaria? Sencillamente porque La Fe y la Oración, son hijas del Amor. Cuando oro, estoy amando puramente. Cuando me reúno con Fe, igual. Estamos congregados en torno al Amor de Dios.
.


Lo que mi amigo Gringo ha pedido en el fondo de su e-mail, lo que queda implícito en sus palabras es que pide que los amemos a su tía y a él, amemos a todos los que sufren, que nos amemos los que vamos a orar. Que nos amemos todos.


Y el Padre se siente amado cuando los hijos se aman. Y cuando hay Amor, todo cambia, el Cielo se abraza con la Tierra...


lunes 15 de junio de 2009

Vestirse de fiesta

Existe una expresioncilla que he escuchado desde niño: “…está como para entre casa…”. Mi mamá o tías, siempre se han referido así a un cierto tipo de ropa que no tiene nada de nada, simplemente es cómoda o abrigadora para invierno o muy fresca para verano. Está hecha para que nadie la vea. Ni siquiera uno mismo.

Es por eso que el otro día, haciendo mi poda anual de ropa innecesaria me pregunté, ¿tengo ropa de “entre casa”? Y luego de mirarla, concluí que no. La única distinción que tengo en mi closet es la del lado derecho, donde están mis ternos inexcusables para ir a trabajar y el por otro lado, el resto, mi ropa, la verdadera, la certeramente mía. Excluyendo aquella ropa formalona que tengo que llevar por imposiciones laborales que cargo como un embalaje de metal sobre los hombros, toda mi ropa tiene un mismo carácter, un mismo espíritu, el mío.

Toda es aparente para estar en casa o estar en la calle. Para ir a bailar o de compras a Vivanda, para ir al cumpleaños de un tío o al cine, para estar a solas en mi casa escuchando música o para salir a una noche de desmadre gay. Mi ropa es mi segunda piel y está conmigo a donde vaya. La venero porque es una forma de puntualizarme, de hablarme y confesarme. Un jean entallado o uno bolsudo, una camisa gris o una chalina fucsia, un cap anaranjado o unas zapatillas rojas, una chompa a rayas o un t-shirt verde limón con un mensaje estampado o una llana camiseta blanca.

Por ahí, debo reconocer que tengo unas cuantas prendas que no me he puesto nunca. Como aquel pantalón a cuadros super-stretch. Como aquel chaleco que no me atrevo ni a describir. Los compré en un momento de insubordinación conmigo mismo y claro que sí, con los que en mi medio pretendieran fiscalizarme por lo que soy.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.
Pero en general, hace unos días, confirmé lo que ya sabía. Yo me visto para mí y no para los demás. No hay ocasiones sociales, no hay formulismos tácitos ni ropa ceremonial en mi closet; toda ella obedece a lo que a mí me dé la gana ponerme en cualquier instante.

Por eso siempre animo a mi mamá a arreglarse bien para ella misma, a maquillarse diariamente, a no guardar ropa para ocasiones especiales. Que bote por el ducto de la basura sus batitas y puestecitas de entre casa. Que no tenga ropa reservada para fiestas. ¿Qué mayor fiesta que estar vivo y tener gente constantemente amándote por lo que eres? ¿Qué mejor que celebrarse uno mismo?

Que cada uno busque sus propias fiestas. A diario, en toda la vida, se esté lozano o alicaído, se esté amargado o alegre, cansado o vital. Todos podemos tener nuestras propias galas. No necesitamos un ajuar o un vestuario. Es nuestra alma que busca sus propios festejos. Y habrá que vestirse para ellos.

viernes 12 de junio de 2009

Y Confucio sí inventó la Confusión


Ha dado la vuelta al mundo la intervención poco virtuosa de la sí bella candidata a Señorita Panamá, Giouse Cozzarelli: “Confucio es uno de los chinos-japoneses más antiguos y es quien inventó la confusión”. Unos han comentado que la belleza física no tiene por qué estar acompañada de sabiduría. Tienen razón. Por ejemplo, un ramo de rosas no tiene que hablar ni saber nada. Otros han dicho que es una muestra calamitosa de lo que a todos nos puede suceder, el nerviosismo frente a una situación de presión como lo hay en un concurso. Pobre Giouse, en estos momentos debe estar devorando cientos de libros e inscrita en varios cursos de oratoria a la vez para echar abajo la triste popularidad que se ha ganado.

.





Pero en el fondo, a la bella candidata no le falta algo de razón. Me explico. El filósofo Confucio, como buen pensador oriental ha trascendido los siglos justamente con sus sabias máximas. Cada una de ellas, al ser leídas, inquieta, espolea el intelecto, nos hace reflexionar, estimula a pensar y por tanto, confunde.

Hay un primer momento en el proceso del pensamiento humano que empieza con la confusión. Es la "duda metódica" con otro nombre. Es la invitación a ahondar en la Verdad. Es partir no admitiendo jamás ninguna cosa como verdadera en tanto no se conozca con evidencia.
.

Hosted by imgur.com

.
Y Confucio es un maestro en eso. Hace mucho tiempo atrás me hicieron leer obligadamente su Analectas, que es algo así como “discusiones sobre las palabras” que mantuvo con sus discípulos. Leerlo me hizo cuestionar muchas cosas que me habían pasado inadvertidas. Me hizo pensar. Recuerdo aquella frase suya que dice Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender es peligroso.

Y hoy que me doy cuenta, este chinito ha influido muchísimo en mí.
Examinaré otra frase, que es por cierto, una que puede resumir bien mi posición frente al mundo:

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes”.

¿Para qué sirven leer, aprender y enseñar, el colegio y los libros, las maestrías y las enciclopedias, las bibliotecas y el Internet, sino son para enseñarnos a vivir? Todo aquello a mi disposición, tiene un solo objetivo, un único propósito: que yo y solamente yo sepa qué es lo que tengo que hacer.
Llegar a saber lo que tengo que hacer en cada uno de los acontecimientos y circunstancias de mi vida, es lo mejor que inicialmente me puede pasar. Es dar el primer paso a realizarme como ser pensante. Es alejarme de mi estado primitivo anterior, de mi confusión al vivir. De mi ignorancia.

Pero luego está, el hacer lo que tengo que hacer. Ahí está lo difícil. El desafío. Ahí está mi elección: o me quedo como antes, como cuando no sabía lo que tenía que hacer o actúo según lo aprendido.

Nado por el océano de la nada al del pensar y del pensar al del actuar. Llego al puerto. de destino. Al vivir.

Gracias Giouse por recordarme a Confucio. Gracias Confucio por recordarme pensar.

jueves 11 de junio de 2009

Comencemos con el dedo...


Una de las cosas que más me divierten es hablar de sexo con amigos íntimos. Pero claro, hablar con naturalidad, como si habláramos de helados o de teléfonos celulares. Han leído bien, me divierte ese tema. Principalmente porque me detengo en las miradas y gestos de mis interlocutores, en los movimientos inconscientes de sus cuerpos, en sus nerviosismos y dudas que asaltan. Es todo un experimento entretenido y sumamente revelador…

La otra noche, mientras conversábamos precisamente de sexo entre un grupo de amigos, tomé la palabra y aconsejé a mi amiga Fabby que la próxima vez que estuviera con su novio, mientras él tuviese introducido todo el pene en la vagina, cuando él estuviera en ese estado de suspensión, concentrado, casi sin conocimiento, casi idiotizado; ella se acordara de acercarle el dedo índice por el ano y tratara de introducírselo también y que ...

Fabby explotó de risa. Pero a los pocos segundos, con una cara más curiosa e interesada me preguntó:

-
¿Si? ¿Tú crees que eso le gustará?
- De eso se trata -le expliqué-
Que las parejas se atrevan a conquistar territorios prohibidos. Quizás encuentran un centro de placer y el dedito se convierte en el muñequito despensero... Si buscas un lugar exótico para tu luna de miel, entonces, ¿Por qué no buscarlo en el sexo anal?

A los pocos minutos se acercó su novio. Desde el otro lado de la habitación se había dado cuenta que el tema era el sexo y que yo, le había dicho algo inquietante a su bien amada Fabby. Ella le contó mi consejo en voz alta:

-
Mi amor, Vicho me ha recomendado que te meta el dedo en el poto…¿Puedo intentarlo algún día? Él, sin una pizca de duda le contestó:
-Tu intenta con el dedo…pero eso sí, después yo hago lo mismo contigo, pero no precisamente con el dedo…




Y salió el tema que ya les había escuchado antes. Ella no quiere que él vaya contra el tráfico. El sexo anal está vedado para ellos. Ese orificio está con un letrero de “clausurado”. Está de por medio el mito que duele mucho, que es contranatural, que es escabroso, que es perversión, que es peligroso.
Y vamos, claro que yo tengo mucho que decir sobre eso, pero lo haré en otro momento...


Total, ¿Por qué no hablarlo? ¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no comenzar con el dedo acusador?

miércoles 10 de junio de 2009

Me gusta mi Inutilidad

Image Hosted by ImageShack.us


Me dan miedo los niños y adolescentes que están siendo adiestrados para entronizar la Utilidad y la Eficacia como diosas rectoras de sus vidas. Me dan miedo porque de mil maneras, el tiempo les hará saber que ellas no son las diosas. Y lo que es peor, lo descubrirán con grandes dosis de frustración o infelicidad.

Es demasiado dolor de cabeza el estar siempre pensando en "si estamos siendo o no útiles". No tenemos que ser siempre eficaces. Para ponerlo gráficamente: no tenemos que pasarnos la vida ajustando el arco y la flecha y dando en el blanco. No todo en esta vida es puntería.

Como saben muchos de mis lectores, yo, soy muy perezoso. Soy mitad hombre y mitad lagarto. Nunca hubiera servido para ser campesino -de esos que se levantan al alba- o investigador de laboratorio -de esos que ven crecer microorganismos dentro de sus pipetas-. Yo no estoy hecho para trabajar muchas horas al día, lo reconozco. Pero además de mi galbana voluntaria, tengo desde hace muchos años, la regla impuesta de que no todo en mi vida se ha de convertir en dinero o rentabilidad.
.
He pasado -y paso- cientos o miles de horas de mi vida produciendo sí, pero en la misma medida me la paso: cantando en jardines, caminando por Miraflores sin rumbo fijo, mirando todo y nada por la ventana, recostado sobre mi cama mirando el techo, jugando con bolitas electrónicas on-line, acariciando y hablando a mis plantas que nunca me contestan, leyendo y releyendo una misma poesía, tratando de resolver mis conflictos o los del mundo, mis propias guerras y la de Irak, haciendo dibujitos muy bonitos y muy feos en cuadernos que sólo miro yo, chateando con desconocidos que seguirán siendo desconocidos, hojeando revistas de modas y decoración, recordando lo que otros ya olvidaron…

Y podría enumerar cientos de estados similares. Me gritará una voz cuerda y moderada, emprendedora y motivadora, de esas que abundan ahora: Vicho, qué ratos tan inútiles. Perdidas de tiempo. Invierte tu tiempo en ser más eficaz y especializado. Bla bla bla.

Son ratos conmigo mismo. Y eso, no tiene precio. Unos lo llaman "Ocio constructivo". Mejor, no calificarlo. Esos momentos no tienen nombre. No estaré sirviendo para otros, pero me sirvo a mí mismo. No haré feliz a otros, pero a mí, sí. No iré camino a la eficacia. No estaré a la altura de la competencia. Pues, no me importa, porque yo, no tengo competencia.

Algunos me dicen que es inútil escribir a diario un blog. Y yo les contesto muy bajito, muy para dentro, tanto, que sólo escucho yo… "qué coño te importa a ti..."

martes 9 de junio de 2009

¿Qué eres más allá de la etiqueta?

Image Hosted by ImageShack.us

.
La Vida es como una botella de buen vino. Algunos se contentan con leer la etiqueta. Otros prefieren probar su contenido.
.

Si hay algo que desde hace un tiempo he empezado a hacer, es precisamente, probar contenidos. Ya no me fío más de etiquetas...

.
Ven, para saborearte primero...
.

Image Hosted by ImageShack.us

lunes 8 de junio de 2009

¿Me caso?

Le aconsejo que se case. Si lo hace, será un hombre feliz. Si no lo hace, será un filósofo(Socrates)

.


Parece que Sócrates me lo dijera en mi cara. Mirándome fijamente y que supiera de mi vida, de mis inclinaciones y patrimonios existenciales. En esta etapa de mi vida, de absoluta claridad, de honestidad máxima conmigo mismo está claro que nunca me casaré. Ni con mujer ni con hombre. Por tanto, según su inferencia, no seré un hombre feliz. El máximo compromiso que podría entablar yo en mi futuro próximo –lo más cercano a un matrimonio- es comprarme un perro. Esto lo podría considerar. Pero boda, arroz, convivencia…ni hablar. Condenado estaré a la infelicidad.

De acuerdo a su corolario, entonces, seré filósofo. ¿Y qué es ser filósofo?

Encontré estas respuestas en un foro:

· Buscarle la quinta pata al gato. O el pelo al huevo.
· Supongo que se trata de un ser con barba, comportamientos extraños, que fuma pipa, toma whisky y tiene problemas para adaptarse a la sociedad
· Es todo aquel que busca la belleza de la verdad
· Un científico, pero que se basa en analizar las situaciones de la vida, buscar respuestas a las cosas que no las tienen, y responder el "por que" de todo lo que este a su alcanze
· Es una persona que encuentra serpientes y elefantes en cada sombrero y se enamora de ellos.
· Ser filósofo es preguntarse qué es filósofo
· Se puede decir que ser filósofo es tratar de ver mas allá

.
Según su etimología podría contentarme con una respuesta que el filósofo es el que ama la verdad. Y veo que no está mala la proposición de Sócrates. Si no amo a alguien en particular, en cuerpo y alma, me dedicaré a amar la verdad.
.
No me consagraré a obtener la verdad absoluta. No de esas que dicen que 2+2=4. Sino, aquella que de mil maneras me conducen al 4. 3+1, 4+0, 2.5 +1.5, 3.1+0.9, etc.

. .
Dedicaré mi tiempo a encontrar cientos de itinerarios alternos, a detallar rutas, a aclarar salidas de escape a esta inevitable y obligada actividad que es el Vivir. Y me ayudo del pensar, de mi reflexión, de mi observación, de mi capacidad de abstracción para llegar a puntos de equilibrio.
.
Filosofar no es una actividad estática. No es pensar por las huevas. No es cavilar inútilmente. No es una letanía de por qués. No es una droga que te mantiene siempre “high”. Sí, es ir en contra siempre, pero con el ánimo de encontrar más salidas, más alternativas para sobrellevar nuestra siempre difícil existencia. Y finalmente actuar, vivir, proceder, resultar, funcionar. Ser hombre, después de reconocer que se es hombre.
..
Asi pues, le digo a la filosofía: “Sí acepto”, “…prometo serte fiel en lo favorable y en lo adverso, con salud o enfermedad y así amarte y respetarte todos los días de mi vida…”

sábado 6 de junio de 2009

Gracias blog, por traerme a Toñi




Si entre los miles de frutos que he cosechado en este blog tuviera que escoger uno, sería, sin dudar, mi amistad con Toñi. Ella apareció como una lectora fortuita. Se enganchó con un post en particular; yo al publicarlo, le apunté casualmente a una de sus fibras más íntimas y a una de sus vivencias más abiertas, la de su paso por el Opus Dei.

De un simple comentario, pasó a un email. Y de éste a la mensajería instantánea. Y de ésta, a la voz. Y de nuestra conversación, directamente al alma.

Corrijo lo que acabo de escribir. Aquí no hubo nada de casualidad. No se tiraron un par de dados. Todo fue programado milimétricamente desde la eternidad por nuestro aliado en común, el buen Dios. Fue el encuentro perfecto de dos hermanos que por caminos y continentes diferentes habían permanecido separados. Pero un Padre amoroso, los reencontró.

Algunos días entramos a nuestras vidas como se entra a un templo sagrado en puntitas de pies; otros, como se entra a una feria de pueblo, con sencillez, alegría y conmoción. Las palabras fueron y vinieron. Los sentimientos alcanzando nubes. El día a día se fue convirtiendo en certeza. Y al final, nuestras puertas se encontraron de par de par para el otro.

A veces nos sale la palabra "gratitud". Como si cada uno debiera algo al otro. Como una interminable cuenta por pagar. Pero luego, a solas, sabemos que no nos debemos nada. Nos envuelve una sensación de gratuidad absoluta, de don divino. Aquí, el Amor se ha sobrepuesto y corroborado con sus atributos más elementales: de libertad y regalo, de entrega y consagración, de exquisitez y firmeza.

Hoy, no imagino mi vida sin ella. No es que nos necesitamos, es que nos amamos. Fuimos bordando un precioso mantel que nos adorna el desayuno simple y diario. Hemos convertido lo burdo en poesía, lo terrenal en cosa de ángeles. Hemos pasado de ser dos seres humanos, a ser amigos. ¿Habrá algo más grande y divino que ser amigos?

Ella por ratos se define como "demonio". Me río. Me llama "su ángel". Me vuelvo a reir. Su "chico triste", y la sonrisa me llega al corazón.

En todo caso, como dice la bellísima canción After All, hemos sido en todo este tiempo y para siempre, dos ángeles rescatados de la caída.


viernes 5 de junio de 2009

Música. Orgasmo. Eucaristía. Y por favor, Silencio.

Si hay algo que no puedo hacer al mismo tiempo es conversar y escuchar música. Ésta es celosa conmigo. Me acapara, se apodera de mí y me quiere para ella sola. Me convierte en un aerolito humano con piel permeable, corazón abierto y boca cerrada. La música instaura un vínculo con todos los océanos que me rodean por dentro, con cada esquina enmohecida de mis recuerdos y con todos los ventanales iluminados. Entra, ocasiona alborotos en mis emociones, levanta polvaredas, me expulsa a otras galaxias, me pierdo todito y por supuesto, todo en silencio. Sin más ondas sonoras externas que las que ella genera en el aire.

Disfrutar, devorar la música es como un orgasmo extendido. Su altísimo voltaje de placer me hace olvidar por segundos mi insignificancia humana, mi trivialidad e indigencia. Con la música crezco, despego. Atravieso mis límites del cuerpo y me convierto en cielo entero. Todo en silencio.

Permítanme la profanación, pero los segundos en silencio posteriores a la comunión sólo tienen un competidor que es la música. Dios o un poquito de Cielo, se hacen alimento. Quizás esa sea la razón por la que la Eucaristía y la música se llevan tan bien.

Los dejo con una de las canciones que enigmáticamente, desde la primera vez que la escuché siendo yo adolescente, me dejó más de 3 horas en silencio absoluto. Su melodía puede sonar ligeramente triste o nostálgica, teniendo en cuenta que su compositor se inspiró en escenas de niños. Tiene toques de drama e intensidad. De romanticismo y realismo. Pero sin duda, me acaricia innegablemente el alma. Me serena y alegra.
.
Robert Schumann: Träumerei ("Ensoñación", también conocido como "Reverie") No. 7 in F major (from "Kinderszenen", Op. 15) interpretado por el maestro Vladimir Horowitz.
.
Escuchen. Observen el auditorio.
.


.

¿Se mantuvieron en silencio?

miércoles 3 de junio de 2009

He de volver a los lugares gays...

Hay una marcada diferencia entre un homosexual que sale a tomar una copa a un local lgtb y un heterosexual que sale a lo mismo. Son dos vidas sociales diferentes. Dos batidas diferentes.


Un homosexual cuando sale a tomar una copa implica una posibilidad de encuentro con sus iguales, una posibilidad de vivir el afecto sin restricciones y un oasis dentro de un mundo marcadamente heterosexual. El ocio gay, es más que el ocio heterosexual. Se juega en aquel, una necesidad afectiva más que social, está de por medio su identidad, su pertenencia y expresividad, la reafirmación aireada de lo que es.

Siempre lo he dicho, estoy en contra de los guetos, sean de la naturaleza que sean. Pero sí, comprendo y considero legítimo encontrar nuestros espacios donde cada uno se desenvuelva desde lo que es y no desde lo que los demás imponen como correcto.

Yo difícilmente iría a jugar a un salón de billar, ni a una “pollada” de mayoristas de frutas, ni a una despedida de soltero en un club nocturno con bailarinas exóticas. Sería algo así como un huevo en cebiche, como un Papá Noel en un Vía crucis.

A pesar de que yo ya no frecuente más lugares lgtb, ellos, sé bien que tienen su aura de templo, su función de centro de peregrinación mística y de terapia psicológica. Sus paredes hiper-decoradas, su oscuridad calculada, su música y sus concurrentes son parte de nuestro mundo, de nuestra realidad.



.
Recuerdo en ellos mis besos apasionados y agitados, mis bailes exaltados, mis miradas avispadas y mordientes, mis ajetreos y palpitaciones, mis colisiones efímeras, mi sensación de libertad y de lo más cercano a lo que se podría llamar felicidad.

Ahora que lo pienso bien, es eso lo que me falta en este momento de mi vida. Ahí, quizás está la causa de mi tedio y mi pérdida de estímulos. Debería volver a ser un puntual asistente a esos centros nocturnos para recuperar mis ánimos y mi afinación de motores, mi ligereza y bravura. Necesito madrugadas de relámpagos y descargas de emoción, disipación y sentido de pertenencia. Retornar a mis jurisdicciones olvidadas, a la médula de mi cuerpo y de mi identidad sexual. A mi reino lgtb. A mi sentir maricón.

Termino cantando aquel vals peruano: “….todos vuelven a la tierra en que nacieron…al embrujo incomparable de su sol…

martes 2 de junio de 2009

EL jueguito con Huguito

Ayer me quedé con las ganas de contarles un poco más de Huguito. En primer lugar lo llamo así, por dos razones. La primera, porque tengo la enraizada costumbre de descomponer nombres, poner diminutivos, inventar apelativos. Siempre cariñosos, claro. O casi siempre. En segundo lugar porque Hugo, en verdad es Huguito. Es bajo de estatura. Me llegará al hombro. Casi todo de él es chiquito. Tiene 28 años y sigue pareciendo un adolescente. Siempre le digo que parece un jugador de fútbol juvenil. Y siempre me responde lo mismo, con algo de sutileza: -yo soy futbolista y soy juvenil-.
.

Image Hosted by ImageShack.us

.

Él es en realidad el amigo de un amigo, quien le recomendó que hablara conmigo para darle cierto consejo legal en un asunto familiar. Desde la primera cita, me quedé prendado. Tiene esa mezcla tan atractiva en el tono de su voz y en sus gestos, de candor y ardor a la vez. Suele vestir muy deportivamente, como salido de un entrenamiento para una de esas actividades atléticas que yo jamás tendría. Especialmente desde la primera vez que lo vi con unas zapatillas grandes y llamativas puestas, me llamó mucho la atención. Algo me decía que Huguito no era tan “Huguito” en ciertas partes de su apocada anatomía.

.

De la conversación formal fuimos pasando a temas más personales. Me preguntó sobre mi vida social, amorosa y nítidamente empecé a notar que sus sospechas sobre mi homosexualidad se iban confirmando. Pensé que se asustaría pero no fue así. La comodidad y espontaneidad entre los dos, se afianzó y claro, por mi parte, mis instintos por hurgar sobre él y sus subterráneos, sobre la posibilidad de brincar al fondo del tema y a mis ganas de llevármelo a la cama, se apoderó de mí. Empecé a mirarlo más detenidamente, a dibujarle sonrisitas cómplices, a lanzarle indirectas, a tentarlo sutilmente. Huguito fue acogiéndome, abriéndome la puerta y endulzándome el camino. A pesar de que siempre se mostró muy machito e invulnerable me dio indicios que había pan para rebanar, que había una aventura por delante.

Me gustan estas experiencias. Son divertidas –y un poco adictivas- como esos juegos electrónicos arcade donde uno va encontrando sorpresas a medida que avanza por escenarios diversos. Basta saltar plataformas, vencer tortugas mágicas, dar clic en lugares furtivos y dejar que aparezcan flores, hongos o moneditas de oro. Sí, son encuentros donde me convierto en el personaje del fontanero Mario Bros. Me falta mi bigote y mi sombrerito para hacer el recorrido y poco a poco ir superando niveles gracias a mi pericia y a mi persistencia.

Progresivamente voy ganando puntaje. El último sábado superé una gran dificultad. Luego de una tertulia estratégica que ya les conté ayer, terminamos teniendo un triunfante episodio en su apartamento. Y hace un momento, he recibido una llamada para superar otro nivel en este apasionante reino Champiñón.

Yo sé que al final, podré rescatar a mi princesa Peach, mi damisela en apuros…

lunes 1 de junio de 2009

Tres cosas que me hacen menos estúpido


Martín Lutero dijo alguna vez: “Quien no ame el vino, las mujeres y las canciones, será un estúpido toda su vida.” Y si me ciñera literalmente a sus palabras, concluiría entonces que siempre he sido y seguiré siendo un estúpido. Y es que no “amo” a las mujeres como la música o el vino. Claro, tengo que cambiar su frase, por “hombres” y ella quedará, más ajustada a lo que en realidad soy. Y así, dejo de ser estúpido porque sí he “amado” a muchos hombres en mi vida.

Vino, hombres y música, definitivamente son placeres. Y qué exquisito cuando los tres están en una misma habitación y se sienten a la vez. Pero además, sin temor a equivocarme, ratifico a Lutero, ellos son, además de placeres muy humanos y muy legítimos, componentes de una vida inteligente.

Qué mejor prueba de que alguien es inteligente, cuando ama con efusión, bebe con reserva y goza de la música. Si ellas están ahí para aportarnos felicidad y para traernos, bienestar, aunque sea pasajero.
.


El viernes último, Huguito, un nuevo hombre que ha aparecido a mi vida, en plan de amigo no definido, claro, me invitó a tomar una copa de vino. Y en plena cita, me acordé precisamente de Lutero. Había una música suave muy a lo lejos que no alteraba el clima de fácil tertulia. Apenas se escuchaban unos toques de un piano taciturno pero que envolvían todo el local y en los pequeñísimos silencios, acariciaban la médula, el ánimo. Había vino en la mesita, un Merlot recomendado del mes que no sólo me humedecía los labios y las entrañas, sino que me aligeró la cabeza, llevándome a esa etérea locura donde las cosas importantes pierden peso y empiezan a flotar o son más simples o más digeribles.

Y estaba Huguito, mirándome con esos ojos firmes y oscurísimos. Con su cabeza rapada, sus cejas que se unen justo encima de su nariz recta. Sonriendo holgadamente e iluminando la copa que sostenía en la mano. Ahí, a pocos centímetros estaban sus labios rojísimos y humedecidos de una sangre que yo quería besar.

Y el sábado por la mañana amanecí en una habitación iluminada y en una cama que no es mía, con la música aún vibrándome en el recuerdo. Con el olor y sabor del vino y de la piel de Huguito.
Amanecí menos estúpido de lo que suelo ser.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
VICHOESCRIBE ENTRE LOS MEJORES 20 BLOGS PERUANOS
Cerrar