- ...no sé quién mierda inventó la palabra éxito...Uy... disculpe la grosería profesor...
No pude hacer otra cosa que reírme. Él estaba en plena exposición, cuando el alumno muy espontáneamente soltó dicho enunciado. Luego de su disculpa, continuó desarrollando el caso sobre una de las teorías de liderazgo que le había sido asignado.
Por dentro, lo comprendí y hasta le di la razón. Es más, en varias oportunidades, disimuladamente he lanzado a mis alumnos similar aseveración, criticando el concepto de éxito como tal, a fin de que ellos lo cuestionen, examinen o descifren según sus propios valores.
Personalmente, lo que más repulsión me da, de la connotación popularizada con la palabra éxito, es esa corriente por uniformizar el concepto. Quiero decir, la objetivización del mismo, el ponerlo casi como norma general aplicable a todo individuo. Y no es así. El éxito es único y particular para cada persona, porque no se puede comparar. En la jungla, cada animal tiene sus propias maneras de sobrevivir. Con mayor razón pues, debería ser nuestro caso, el de los seres supuestamente pensantes.
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Aborrezco los estándares -que gracias a Dios están percibiéndose como pasados de moda- que apretaban del cogote a todo profesional y demás sujetos a emprender “carreras de éxito”. Se le ofrecía hasta “llaves” para acceder convenientemente a él. Estrategias paso a paso. Manuales.
1. Muchos lo definieron como: "El éxito se basa en el conocimiento, las personas que son exitosas lo son porque saben y conocen cosas que las personas que no lo son, no saben ni conocen".
Oigan, qué sandez. Conozco a muchos individuos -y seguramente ustedes también- que están atestados de diplomas o que tienen la biblioteca más extensa y aprovechada, que conocen mil técnicas y know hows pero a la vez, no se aguantan a sí mismos y todos los que los rodean, padecen con sus presencias.
2. Otros, los identifican con el poseer riqueza. (Ja ja ja ja) En una ocasión, la Madre Teresa de Calcuta se encontraba en una fiesta con personalidades de todo el mundo. Todos habían llegado en sus mejores autos, con sus mejores trajes y joyas, luciendo sus condecoraciones y haciendo gala de lo que les acreditaba para estar entre los invitados. La Madre Teresa había llegado como de costumbre, con su tradicional traje y sus sencillas sandalias. Uno de los invitados se le acercó y le dijo:
- “Madre Teresa, ¿ No se siente descorazonada por el poco éxito alcanzado por su ministerio ?”.
Imagino que ella hizo una pausa antes de responder, y luego dijo:
-“No… es que Dios no me llamó a un ministerio de éxito, me llamó a un ministerio de misericordia.”
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Si tener dinero fuera sinónimo de éxito, para mí sería algo intolerante. Cuando acostumbro a comprarme un pantalón que me gusta, inmediatamente me arrollan las ganas de comprar una nueva camisa para que acompañe a ese pantalón. Luego de animarme por la camisa, termino comprándome los zapatos para que todo sea nuevo y del mismo estilo...y sigo y sigo... Por Dios, ¿Cuándo me detendré y podré decir, “es suficiente no quiero nada más” ?
3. Tampoco es un sentimiento especial, porque sino, sería una cuestión muy fugaz. Significaría que estaríamos librados a nuestros estados de ánimo, al cómo nos traten los demás, a como nos aprecien. No es un sentimiento de poder, por la sencilla razón que siempre hay cosas que no podemos conquistar, que están fuera de nuestro control, que nos son negadas.
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4. ¿Logro ? Recuerdo cómo, yo en la semana de exámenes en la universidad, ansiaba la llegada de las vacaciones. Pero una vez alcanzada la meta de salir airosamente, terminaba sintiéndome vacío.
No es por simplón, pero al final yo me quedo con la palabra f-e-l-i-c-i-d-a-d. Es un concepto más cabal y mucho más fácil de desentrañar y digerir. Me es más fácil identificar el momento cuándo soy feliz, porque asoma como una consecuencia de mi estilo de vida, de una serie de elecciones que yo –y sólo yo, he optado- . Aflora como una idea fija que se convierte en motor, en una visión que me apasiona, que me activa interiormente hasta desarrollar mis potencialidades.
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Puedo fracasar y seguir siendo feliz. Puedo no tener éxito y seguir erguido y radiante. "Ni modo", así pienso, como mi alumnito.