jueves 31 de diciembre de 2009

Mi recuento 2009


Mi logro
Un año más ha sido conservar mi trabajo, que más que ser una obligación o una faena molestosa, ha sido mi afán fecundo y mi ámbito de realización. Enseñar en la universidad es más que un logro, es mi vocación materializada por comunicarme con jóvenes a través de mis ideas y convicciones y experiencias personales, de sentirme útil y radiante cada día al ingresar al aula. No hay cansancio físico que me tumbe ni monotonía. Todo lo contrario, es lo que mantiene vivo. Gracias año 2009 por mi trabajo.

Mi viaje
Podría aludir a algún viaje al extranjero, pero no. A mediados del año, en compañía de mis papás hicimos un viaje a apenas 500 Km. de distancia. Fueron días cálidos. De absoluta armonía. De diversión quieta. Visitamos el pueblo natal de mi papá. Aprecié su rostro de felicidad. Saboreé su nostalgia. Fui partícipe de un viaje al centro del corazón de mi familia. Me sentí niño y adulto. Conductor y conducido. Acompañante y acompañado. Gracias año 2009 por este viaje.

Mi amiga
Soy un bendecido por tener amigos inequívocos e invalorables. Ángeles sin alas, de a pie y que hablan mi mismo idioma. Pero entre todos ellos, Toñi, brilló con una luz especial. Por momentos parecía apagarse su chispa debido a momentos delicadísimos que tuvo que atravesar. Pero aún en esos instantes supo iluminarme y estar pendiente de mi camino. Porque, aunque se niegue a reconocerlo, ella es el amor encarnado. Gracias año 2009 por darnos fortaleza y esperanza para seguir braceando aun en esos días en que alguien baja el interruptor y nos deja a oscuras.


La conversación

Durante una noche en La Florida, tuve uno de mis encuentros más abiertos e íntimos con mi sobrino, el papay. Hablamos sin máscaras, con el corazón de par en par, sin juicios ociosos, sin temores ni pudores innecesarios. Mi sexualidad, su sexualidad, mi afectividad, su afectividad, su pasado, mi pasado, su presente y mi presente. Sin alguna duda, yo dejé de ser su tío. Él dejó de ser mi sobrino. Hoy somos puro futuro. Dos amigos. Gracias año 2009 por mi papay.

Mi patrimonio
Mi familia. Mi jodida familia. Mi bastión. Mi billete a la estabilidad. Mi fortín. Mi caudal. Mi guía. Mi amor básico. Gracias año 2009 por mis papás y hermanos, mis cuñadas y mis adorados sobrinos.

Mi respaldo
¿Qué sería de mí sin la Fe? Absolutamente nada. Es el marco de mis demás fortunas. Es lo que me permite apreciar las cosas y las personas en su real dimensión. Dios se mantuvo en mis ojos, en mi corazón y en mis pies; por supuesto, también en mis frecuentes traspiés. Gracias año 2009 por dejarme recostar siempre en mi débil Fe.

Mi afición
Este, mi blog. Mi guarida desde donde grito mis desviaciones y desentonos al mundo. Es mi remedio para no sentirme loco ni solo. Es mi entretenimiento donde entretengo a los demás. Es mi herramienta para pensar y hacer pensar. Es mi oasis sensual e intelectual, donde el sexo se mezcla con la oración, donde el cielo se junta con el mar. Gracias año 2009 por otro año más de vichoescribe.


Mis intentos fallidos
¡Uy esos ni los cuento!. Mi vida y todos mis últimos recuentos anuales están atestados con relatos sobre mis intentos fallidos por concretar una pareja sentimental. Gracias año 2009 por lo menos por haberme permitido besar sapos de tu estanque, sé que alguno de ellos se convertirá próximamente en príncipe.

Mi lugar favorito
Mi habitación. Que sigue del mismo color verde como mis esperanzas. Que se ha llenado con nuevos objetos. Que sigue siendo habitada por mí solo. Pero en la que soy invariablemente feliz. Gracias año 2009 por darme un techo, una manta y un silencio para triunfar en el inmenso desafío de convivir conmigo mismo.

Mi reencuentro
Un amigo nunca se va. Quizás vuelve de algún viaje incierto por la vida o quizás cambia de ubicación o perspectiva. Pero nunca se va del corazón que ama puramente al amigo. Y es por eso que quiero mencionar a Johncito, a quien le debo un post en particular. Su retorno a mi vida representa completar mi arco iris que le faltaba un color. Recónditamente tengo un amor hacia él que despierta en mí las ganas intensísimas de mimarlo, consentirlo, escucharlo, abrazarle, apoyarlo y no dejar que se aparte más de mi vida. Gracias año 2009 por permitir que Johncito vuelva a mí.


Mi canción
Es una un poco antiguita. La canta Miguel Bosé. Se llama “Más allá”. Sólo señalaré un verso para corroborar que con toda razón, se convirtió en mi himno del año. “Mas allá de estos muros mucho mas allá. Más allá de mi puerta mucho mas allá. Duerme toda la ciudad... mucho más allá. Busco tópicos que deshojar…” Gracias año 2009 por toda la música que no sólo llegó a mis oidos, sino, también a todos los rincones del alma.

Mis gratitudes
Mi amiga Annie que se casó y junto con su esposo, dieron vida a Facundo. Mi Valerita que se convirtió en universitaria y estoy seguro, en pocos años, en una futura médico. Mi amiga Corchis que oficializó su noviazgo y anunció su próximo matrimonio. La recuperación lenta pero alentadora de la salud de mi hermano Shivy Shivy. Los éxitos laborales de mi hermano Beto. Las maratones concluidas de mi cuñada Techi. Mi nuevo aunque sencillo equipo de sonido. Mi utilísimo Nextel. Mis reuniones estimulantes de Adviento. Y bellísima última Navidad. Gracias año 2009, por tus miles de regalos que no tienen precio, que llenaron mi corazón defectuosamente insaciable y que alegraron mis 365 días.

Gracias 2009.

miércoles 30 de diciembre de 2009

No tengo planes ¿y qué mierda pasa?


Ayer me preguntaron si era feliz en estos momentos. Contesté que pasaba por una etapa del síndrome de adhedonia, es decir por una incapacidad de sentir placer. Claro, lo dije en sentido exagerado. Pero algo hay de eso en mí durante estos días en que termina el año.

Todos tienen planes donde ir a "reventar" el año que acaba y comenzar como es debido el que viene: con alegría, festejo, bulla, gente, alcohol, movimiento, comida, carcajadas, jolgorio. Y el que no lo tiene, se siente preocupado, hasta desesperado y cuestiona su situación económica, su insolvencia de tener amigos divertidos, su vida social, su suerte.

Mientras tanto yo, ando exhausto. O no sé qué. La Navidad me deja en el limbo. Inmaterializado. Sin posibilidades reales de disfrutar con mi cuerpo. Me convierto en estos días en una marea mareada. Subo y bajo en emociones. Los placeres cobran otros roles. Por ejemplo, un helado recobra otra utilidad. Una canción de salsa me hace pensar. Por ratos tengo ganas de llorar. Por ratos me dan ganas de contonearme con la canción de Tito el Bambino que me encanta. Todos, hasta mis papás que ya tienen su plan fiestero, me inquieren, me reclaman y animan para que salga; y a mi me da exactamente igual, salir o no esta nochevieja.

Sí, seguramente me estará usted tildándome de paciente psiquiátrico. Que estoy deprimido. Que me falta litio en el cerebro. Que soy un maniaco.

No importa el diagnóstico. Estoy como estoy. No estoy como para definirme si soy o estoy feliz. Son esos días en los que únicamente quiero activar mis neuronas y mi capacidad creativa, para buscar nuevas formas de solazarme. A mi manera. Soy un heterodoxo por naturaleza. Mientras la mayoría celebrará el año nuevo, yo celebraré mi forma de ser. Mientras todos se mueven al son de la canción del año, yo preferiré hallar mi propio ritmo. Mientras los demás estallan en abrazos y derroches, yo quiero aclamarme a mí mismo. Quizás en silencio. No lo sé. Seré parte del momento. Me envolveré del viento que me sople.

Estaré bien. No se me preocupen. No estoy como para dar pena, aún. Mientras tanto, les deseo un año 2010 como ustedes lo sueñan. Un año tal como ustedes se lo imaginan en lo más profundo de sus mentes. Un abrazo enorme y apapachante de mi parte. Ya les escribiré mañana mi recuento de fin de año.

martes 29 de diciembre de 2009

Cicatrices de madre

Amo a mi madre. No lo dudo. Pero en muchas ocasiones, honestamente, mi amor hacia ella no me libera de sentir lástima por lo que su madre le hizo durante su crianza y formación. Le ha dejado marcas imborrables, heridas aparentemente cicatrizadas pero las mismas que con algún comentario desbocado mío, vuelven a hacerse visibles y sangrar.

Hoy durante el almuerzo, cometí la gran torpeza de decirle: “tu mamá era una acomplejada…” refiriéndome a mi abuela, quien tenía la fama de ser muy bondadosa pero muy jodida. Muy buena pero muy injusta. En la discusión, mi mamá trató de quitarle responsabilidad a su madre con la única arma que tiene para defenderse, el amor. Argumentó que así eran las madres de entonces y que así se amaba en aquella época, que la formación era así, aunque ruda, castrante y rígida como la de un oficial fascista, pero supuestamente, amor. No la dejaban ir a bailar. No permitían salir. No la soltaron para echar a andar toda la dinámica que todo joven -sea de la época que sea- necesita desplegar para salir del cascarón. Le impidieron vivir. Y hoy se le nota en cómo mira la realidad. A mi mamá todo le parece peligroso, oscuro e infecto.

Es por eso que catalogué a mi abuela como una acomplejada. Casi como una perturbada. Claro, seguidamente me arrepentí del adjetivo y tuve que pedir disculpas…

Pero alejándome del caso particular de mi familia, no vacilo en afirmar rotundamente que por generaciones algo tan grave como un holocausto se perpetró -y lo peor de todo, se sigue perpetrando- en la humanidad. Se aniquilaron espíritus. Se maltrató la libertad humana. Se hirió la dignidad. Se hizo daño. Y todo en nombre del amor, de la autoridad, del respeto, de la decencia, de la integridad familiar y no sé de qué otras cojudeces más.


Yo, quiero recordar a mi madre sólo por su dulzura y no por sus frases agrias o encolerizadas, por sus caricias de siempre, por su mano suave cuando me curaba una herida y no cuando alguna vez me dio alguna palmada que me hizo llorar, por sus sopas sabrosas, por su aroma y su seno tibio. No quiero que quede ninguna estela escondida de dolor que aparezca de improviso. Quiero una memoria purísima. Un amor sin manchas. Ternura y nada más en el recuerdo.

De ahí, mi insistencia en aprender a amar, pero de a de veras. Entregadamente. Sanamente. Fecundamente. Sin temores. Sin minas antipersonales escondidas en los terrenos de nuestras vidas. Sin violencias. Porque un amor que deja espinas debajo del camino, no puede haber sido amor.

lunes 28 de diciembre de 2009

Reflexiones Post Navideñas 2


- El gran peligro de la Navidad es que se quede en emoción. Muchos se pusieron muy tristes. Muchos explotaron en alegría. Pero se quedó ahí, en un soplo temporal. Hoy, esos han vuelto a la inercia espiritual, a la apatía existencial. Para mí ha sido el punto de quiebre, un renacer, una carga de batería, una inyección de vida. Necesito que cada año Jesucristo se renueve, se articule a mis nuevos afanes y a mi inevitable envejecimiento. Cada Navidad tiene un nuevo saborcillo, una nueva sinfonía y claro, un nuevo sentido. La que este año vengo viviendo está invadida primordialmente de gratitud. Lo único que me provoca hacer es agradecerle a Dios por todo lo que tengo, por todo el amor que recibo. Por mi trabajo. Por mis afectos. Por lo material e invisible. Por lo multicolor y mis facetas grises. Por la vida.

- Acabo de ver una encuesta donde la gente contesta si ha tenido una feliz o infeliz Navidad. La gran mayoría responde que ha sido feliz. Y es que los deseos depositados en cartas y saludos, se multiplican y se cumplen.

- Un eco que queda después de la Navidad es la capacidad que todos tenemos de dar. Con ella verificamos que a pesar de no tener nada, podemos dar todo. Sólo aquel que está enfermo del alma está imposibilitado a dar una caricia, una sonrisa, un detalle que salga del corazón. Porque esa es la esencia del ser hombre, el dar. Y la Navidad nos entrena para eso.

- A todos los que me siguieron durante estas 4 semanas, les agradezco su compañía. Sus emails y buenos deseos. Gracias por su comprensión y por entenderme en este revoltijo de dimensiones del que estoy compuesto. Soy Vicho. Un Bicho raro.

sábado 26 de diciembre de 2009

Reflexiones Post Navideñas 1


- Como Dios es Amor, no puedo imaginar su nacimiento sin respirarlo en todo lado, en todo lo que hago, en todo lo que doy y lo que recibo. Los ojos se me abren a lo grande y a lo pequeño. Un dulce y un regalo envuelto con dedicación, un brindis y un abrazo, pueden ser manifestaciones del Dios entre nosotros. Cómo no gustarme la Navidad.

- El cielo de Lima se encendió con millones de luces. Le comenté a mi adorado sobrino Tito: “…y pensar que en el pesebre no había luz eléctrica ni siquiera, una velita prendida”. Se entristeció imaginando la escena. Pero seguidamente sus ojitos le brillaron como el reflejo de mil estrellas.

- Toda mi familia por unos minutos en silencio hicimos un rito de adoración en frente al recién nacido Dios. Ante Él nos inclinamos. Ante Él ponemos nuestros anhelos y carencias. Nos sentimos pequeños ante su pequeñez y protegidos ante su grandeza. Quiero que sea todo el año así, una vida de humildad y que estemos muy conscientes de que todo lo que recibimos es fruto del Amor gratuito de Dios.

- El mundo entero cambia por unos días y para siempre ha de cambiar. Los hombres ya nos somos simples hombres, somos elegidos y testigos del Dios revelado. Un padre de la Iglesia lo dijo: Dios se ha hecho hombre para que el hombre sea un poquito Dios.

jueves 24 de diciembre de 2009

La noche más bella que podamos imaginar...


Ningún director de cine, ni el mejor productor teatral, ni Walt Disney podrían recrear fielmente lo que en aquel pesebre ocurrió. El nacimiento de Dios es inimitable e inimaginable con toda la creatividad y modernidad del mundo en que vivimos. Sólo nos queda regocijarnos con una mixtura de emociones al penetrar en ese acontecimiento y en lo que influye en nuestras vidas.

Siempre lo he dicho, daría la mitad de mi vida por contemplarlo sólo un minuto. Afortunados los animalitos que estuvieron ahí. Afortunados el cielo invernal y las estrellas y los pastores porque fueron testigos del suceso más puro de amor, de la escena más perfecta de familia, de la muestra que abrevia efectivamente que Dios piensa en nosotros al no quedarse lejanamente en el Cielo.

Todos los hombres somos pobres, aunque algunos no se lo crean. Dios viene a compartir nuestra pobreza, sea de la forma que sea. Nuestra mortalidad. Nuestros sufrimientos. Nuestra debilidad. Nuestro mundo enredado.

Y lo hace como un niño. La escena de la Navidad sólo admite el silencio de la razón y esa alegría que revolotea en el espíritu y en el corazón, sin aspavientos ni jolgorios.

Feliz Navidad queridos míos.

miércoles 23 de diciembre de 2009

When a child is born - Cuando nace un niño

¡Qué mejor que los niños le canten al Niño!
Con ustedes, Connie Talbot


martes 22 de diciembre de 2009

Una pregunta antes de regalar...


¿Ya tienes tus regalos comprados? Esa es la pregunta que todo el mundo te hace apenas te encuentra por la calle o inicia una conversación donde sea. Es como si fuera imperativo haber tenido ya que comprar regalos a estas alturas de la semana.
.


La mayoría de veces, responden con un aire de desesperación que no, u otras veces, de satisfacción por haberlo hecho con anticipación. Pero lo que he notado en la mayoría de mis amigos es un tono de haber tenido que comprar obligatoriamente. Y por esencia, todo aquello a lo que nos obligan a hacer, asumo que se hace de mala gana.

Felizmente que no es mi caso. Nunca he sido un Papá Noel por estas fechas, apenas compro regalos para mis sobrinos y mis papás, pero reconozco que lo hago como ejercicio de una absoluta libertad y gratuidad. El regalo, señores del mundo entero, es y no puede ser otra cosa que un acto de amor. Subrayado, de a-m-o-r. Y el amor debe ser libre sino, no es amor.

Por tanto a aquellos que a estas alturas se sientan angustiados por no haber comprado aun los regalos, sería recomendable detenerse medio segundo y responderse a la siguiente pregunta: ¿por qué regalo en esta navidad? Quizás después de concluir que no tienen que hacerlo, se ahorren unos cuantos soles en el bolsillo.

lunes 21 de diciembre de 2009

No es tristeza



Un sentimiento particular me inunda, algo habitual a estas alturas del adviento. Creo que es una cuestión de empatía. Me pongo en los zapatos -si es que los habrían usado en aquella época, mejor debería decir, en las sandalias- de María y José.

Cuando ellos vieron que se acercaba el momento del alumbramiento, se pusieron algo emocionados y entusiasmados, pero no encontraban posada a dónde llegar. Una doble sensación en el espíritu los embargaba. Por un lado, al saber que eran los portadores del mismísimo Dios en su vientre y en sus humildes vidas; pero por otro, al experimentar una extrema soledad en el mundo de entonces.

Me siento así. Muy feliz de que Dios se acuerde de mi humanidad, de mis pobrezas y quiera venir a compartirlas conmigo. Sin embargo, me siento solo en medio del mundo que anda tan ocupado y agitado abarrotándose de provisiones y seguridades materiales.

Creo que es primordial e inevitable pasar por este trayecto de pobreza espiritual y anímica para llegar a la Navidad. Hay que sentirse contracorriente, excluido, un impar, un extraterrestre. Tiene que dolernos un poco. No es ponerse triste sin explicación. Ni nostálgico. Es palpar nuestra naturaleza finita y endeble que hace lo posible por tomar contacto con lo infinito. Es nuestro llamado a lo eterno. Nos cuesta subir al cielo, tocar las estrellas, llegar a Dios.

Por ello, es preciso gritar en las calles abarrotadas de luces y multitudes: Ven Señor, no tardes, que me pesa tu ausencia.

sábado 19 de diciembre de 2009

Bendita seas

«Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre»
Lucas 1



Los peores episodios de mi vida, han estado consolados por la Virgen. Igual que la presencia de una madre en toda familia, es la que puso flores en el centro de mi mesa diaria, la que me arrulló en noches de insomnio, permaneció de pie y en silencio a mi lado mientras yo renegaba de alguna bobada efímera, la que me ha amado incondicionalmente cuando otros estarían a punto de despreciarme. Su voz fue mil veces brisa que refrescó mi corazón tantas veces exaltado.

María es una de las grandes protagonistas de este misterio que llamamos Fe. De esta maravilla que llamamos Encarnación de Dios. De la Navidad. Pues ella nutrió dentro de su vientre al mismísimo Dios.

¿Habrán bendiciones más grandes que éstas? Bendita María entre todas las mujeres. Bendecido yo de tenerle así de cerquita.

viernes 18 de diciembre de 2009

El secreto compartido de Isabel

Anoche veía a mi amiga Isabel muy atareada encargándose de todos los detalles de la reunión a la que nos había convocado, la celebración navideña. Además de crear un mar de sensaciones con las canciones de fondo, con los olores, con las luces tenues, con los abrazos de bienvenida y ejercicios de relajación; además de la cena y los regalos materiales, lo que más se apreciaba era el sentirse un obsequiado por el sólo hecho de estar ahí, sentirse alguien en quien se había pensado previamente, alguien a quien se quería y a quien se le procuraba esencialmente, amor.

Isabel es una de esas mujeres que uno encuentra esporádicamente en la vida, dedicada y empecinada en hacer felices a los demás. No tiene una familia de sangre, pero se ha propuesto ir creando familias por donde va. Y todos quieren tenerla como hermana, como madre, como consejera, como lo que sea, pero tenerla. Y ella feliz de darse. Como el pan recién horneado ha de ser feliz cuando se pone en medio de la mesa.

Benditos sean los que hacen de sus vidas un ministerio del dar. Bienaventurados los que viven con el corazón y las manos abiertas, porque se les notará en sus rostros. Un hombre que tiene las manos extendidas sólo para pedir, lleva usualmente un rostro anudado y hundido, en cambio, aquel que camina favoreciendo y repartiendo trozos de su vida a otros hombres, le acompaña una sonrisa en donde cabe un cielo entero.

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Quizás sea el secreto de tantos que caminan por la calle dejando una estela de bienestar y aroma delicioso para los que se cruzan por su camino. Quizás sea porque se pasan la vida haciendo felices humilde y anónimamente a otros, porque entregan sus sacrificios y trabajos para que otros vivan radiantes y un poquito más felices. Porque siembran consagradamente en tierras secas de vida y cosechan esa felicidad fresca y palpable que todos ansiamos.

Sí, Isabel anoche exhibía una cara de felicidad para todos sus invitados. Sí, Isabel trabaja animosamente por su propia felicidad. Sí, Isabel recibe más, muchísimo más de lo que da.

jueves 17 de diciembre de 2009

Cantar en un coro...qué nostalgia...Inmanuel...

Una de las actividades que otrora ocupaba mi tiempo de adviento era la preparación de coros juveniles e infantiles. En un momento me llegó el desafío, me sentí incapaz, pero a los pocos días tenía a 80 niños en frente de mí, esperando mis indicaciones. Unos jamás habían cantado con otros niños.

Pero ahí estuve aquella vez y varios años posteriores. Y son varias enseñanzas, las que personalmente me gustaba sacar de aquella experiencia: la posibilidad concreta de entregar un don de Dios para Dios, como es el canto. Los niños y los jóvenes se sorprendían de lo bonito que se escuchaban juntos, se devolvía en joya el oro de sus voces.

También aprendí que en este mundo en que nadie parece tener tiempo, o donde se cobra por hora o por segundo, qué bien y colmado se siente uno al ofrecer tiempo fértil para agradar a otros, para traer felicidad y placer, para mejorar el espacio y la vida de los demás. Aquello que recibí gratuitamente, pues lo ofrezco gratuitamente…

Y finalmente, que lo sublime tiene que tener un lugar sublime. Para mí, Dios merece lo mejor de nosotros. Nuestra mejor inspiración. Nuestros mayores esfuerzos. Nuestras mejores voces o mejores sonrisas. El mejor arte. El mejor trabajo de nuestras manos, mente o corazón.

Este video, me hace recordar tanto mis épocas parroquiales…qué nostalgia...miren los rostros...



miércoles 16 de diciembre de 2009

Te amo para que tú te cuides

Ayer escuché que le preguntaron a una madre: ¿Cuál es la principal lección que quieres que tu hija aprenda en esta vida?

La madre, sabia, joven y con una sonrisa en los labios por temor a que la malinterpretaran respondió: “que se proteja ella sola, que aprenda a cuidarse porque muchos en su vida, a pesar del amor, le podrán hacer mucho daño

Y a pesar de mi malestar estomacal que me había tumbado a la cama, casi me pongo de pie para ovacionarla. Estoy completamente de acuerdo con la respuesta de aquella mujer.





Los padres cuidan mucho a sus hijos. Todo, merced al amor paternal, intuitivo e irreflexivo. Yo, fui un hijo muy protegido, con ligeros visos de sobreprotección. Era la forma concluyente y apreciada por mis padres para amar a sus hijos. Pero hoy pienso que más importante que amar a un hijo protegiéndolo, es enseñándole decisivamente a que se cuide solo. A que él mismo se lleve de la mano y cuide sus espaldas. A que él mismo sea su salvaguardia.

Porque las relaciones humanas pueden ser lechos con pétalos de rosas, pero también, a menudo, son tallos con espinas y campos de ortigas. Y aquellos que nos dicen amar con locura y bondad, pueden tener también, involuntariamente sí, la capacidad de hacernos mucho daño. Y aún peor, habrá otros que muy voluntariamente querrán hacérnoslo.

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Una buena forma de amar, difícil pero utilísima, inusual pero posible de implementar poquito a poco, es la de enseñar al ser amado a defenderse. No queremos un mundo lleno de egoístas, antisociables que busquen cuidarse a sí mismos olvidándose de los demás. No es esa la idea. Pero tampoco, un mundo donde la gente va quejándose y quejándose por todo el mal que otros le han propiciado. Los víctimas de toda la vida.

¿No les parece una buena lección?

viernes 11 de diciembre de 2009

El clown que todos llevamos dentro


Por la tarde, con uno de esos ligeros dolorcitos de garganta que se convierten dentro de mi alarmista mente en catástrofe, recibí una invitación de mi amiga Mainecita a la presentación final de su taller de Clown donde ella ha estado participando los últimos meses. A las 8 de la noche estuve haciendo fila para entrar. Me ubiqué estratégicamente en el pequeño teatro. En verdad, tenía la esperanza que un par de horas de buen humor y de buenas vibras me sirvieran para vivificarme.

Se trataba de unos 8, entre mujeres y hombres, entre muy jovencitos y maduritos que ponían en escena sus unipersonales. Todos con su nariz de bola roja y su ropa estrafalaria multicolor. Algunos me hicieron reír, unos sonreír, otros soltar carcajadas. En general, me encantaron. No sólo sus performances. Sino que se notaba que ellos estaban actuando sus propias vidas en el escenario, estaban desenmascarando sus propias frustraciones y como por obra de magia, con un poco de técnicas escénicas, las habían convertido en algo ocurrente y jocoso. El mensaje era claro. “Riámonos carajo de lo que somos. Burlémonos de nosotros mismos. Aunque no te provoque o aunque nunca en la puta vida lo hayamos hecho, soltemos en público nuestros enfados y tristezas. Atrevámonos a mirar las cosas como niños. Quitémosle el cuño de drama a la vida diaria. La bola roja en la nariz nos cubre.”
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Llegó el ansiado momento para mí, el de mi amiga Mainecita. Salió vestida de verde y morado con su guitarra en la mano. Sus mejillas rosadas matizaban bien con su bola roja en la nariz pero anunciaban un momento de timidez pero a la vez, de absoluta determinación. Sonreía mirando al público. Y empezó. Contó cómo se vio por primera vez, se conoció y se enamoró de quien es hoy su esposo.

Yo que la conozco tanto, desde que ella era una niña, vibré con el relato que esta vez venía escenificado. Gocé desde el primer segundo de su aparición. Por instantes me explotaba la carcajada. Pero simultáneamente unas lágrimas me traicionaron y salieron. Me mojaron la cara. Yo supuestamente estaba ahí para reírme desatadamente. Para arrinconar mis tragos agrios. Pero no pude.

No sé si fui yo el único en llorar. Estuve a punto de voltear a ver a los demás espectadores e inspeccionarles los ojos. No lo hice. Simplemente reafirmé que con Mainesita tengo una sintonía casi genética, misteriosa, cósmica, rara. Tenemos el enorme poder de conmovernos mutuamente. No sé por qué a pesar de las cosas graciosas que contaba ella delante de los reflectores, yo divisaba también su llanto. Hay veces que no hay que ponerle nombre a las emociones. La vida es tornasolada. Risas llorosas. Llantos jocosos.

Comprendo bien por qué Dios quiso hacerse hombre y experimentar en carne propia esa mezcolanza de texturas, de emociones, de pequeñeces y grandezas, de condiciones humanas. Esta es nuestra naturaleza, un poco clowns y un poco graves. Arriba en el escenario, abajo en la vida diaria.

Será el soplo de Dios en nuestras vidas. Nuestra inevitable forma de existir.

jueves 10 de diciembre de 2009

Tras los vidrios rotos, levantad la cabeza...



Hoy ha sido un día difícil. Aunque todos, al final siempre quedamos consumidos por las dificultades y las labores cotidianas, hoy, particularmente llego a la noche con un cruce caprichoso de sentimientos.

Amanecí con noticias desde las primeras horas. Una tía accidentada de gravedad, un hermano internado en el hospital por una enfermedad delicada de sobrellevar y de diagnóstico sombrío.

A pesar del sol brillante que anuncia el verano, de los adornitos de navidad que están por toda la casa, de mi tradicional ensueño de temporada, una extraña sensación en la garganta me hacía dudar si eran ganas de llorar, desesperación subrepticia, miedo destapado o una amigdalitis cocinándose dentro de mi cuerpo.

Por la tarde, mientras escribía al lado de la ventana, una ráfaga de improviso, la estrelló hacia dentro de la habitación y yo, de un manotazo la regresé a su lugar. El vidrio inmenso se terminó haciendo trizas en mis narices. Dos fuerzas hicieron lo suyo, la mía y la frenética naturaleza, causaron el destrozo que ya se imaginan en mi dormitorio.

Pero llegó a los pocos minutos el email de Toñi, uno apropiado, oportuno y eficaz que me recordaba la lectura tomada de San Lucas: Cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación...



La humanidad entera por siglos ha soportado y sigue resistiendo esta clase de días infaustos. Las pesadumbres, tan nuestras, de seres blandengues, se estrellan con furia en nuestros rostros y frágiles existencias. Nuestros espíritus se debilitan en cuestión de segundos y como prueba de ese estado, nuestros cuellos se van encorvando hacia abajo. Nuestras miradas se dirigen al suelo. Nuestra rigidez y nerviosismo se acumulan en las adoloridas nucas. Nos convertimos en marionetas de madera liviana, expuestas a las corrientes del viento. Quedamos hechos hombres sin perspectiva, atascados y de mirada triste.

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Y viene una Voz proveniente de los siglos. Un mensaje para recordarnos de lo que estamos hechos: de arcilla maleable bajo manos amorosas que pueden modelarnos nuevamente, manos de Dios. Y que nuestros ojos están hechos para mirar más allá de nuestros abdómenes. Y que hay que avistar el Cielo, esperando la gran señal. Una estrella. Un niño envuelto en pañales. Una escena inusual. Un reino de otro mundo. Un Dios con nosotros. Una salvación para días como estos, para toda una vida, para la eternidad.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Madre, pasa por mi casa, pasa por mi vida...

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Dulce María…

¿Cómo vas en tu espera?
¿Sabes bien lo que llevas en tu vientre?
¿Intuyes que dentro paseas el Universo entero?¿Que darás vida a la vida? ¿Que eres madre de la salvación?

Oh María, date una vuelta por mi casa. Detente a reposar por unos minutos. Deja a un lado tu trajín. Tráeme tu silencio, tu humildad, tu aceptación, tu floreciente pobreza, tu Fe de mujer de este mundo y tu mirada al cielo. Comparte por favor conmigo tu período de espera fiada y serena.

Madre amada, si me permites, he de cargar tu soledad, tu tiempo, tu dolor...

lunes 7 de diciembre de 2009

Los puntos, los fuck buddies

Algo que es bien común entre nosotros los gays es tener el msn atiborrado de nombrecitos y nicks que a veces ni recordamos a quienes corresponden. Son los conocidos como “puntos”. Es como acumular puntos en la tarjeta Bonus de compras pasadas para canjearlos por algo más adelante.


Tener puntos es tener algunos provisores aprovechables que llegan en el momento más inesperado. Uno está muy tranquilo escribiendo emails, leyendo alguna página web tranquilamente y de pronto, se abre una ventanita del mensajero instantáneo: 


-¿Hola, cómo estás…?
- Hola…pero discúlpame… ¿quién eres?
- Lo mismo me pregunto yo…



Hay que hacer rápidamente algo de memoria. Pedir algún dato significativo que haga recordar alguna conversación pasada. Indagar cómo así se le tiene como contacto. Es muy probable que una foto haga acordarse a uno quién está al otro lado de la línea. Y seguidamente se pregunta qué se anda buscando en ese momento. Lo mejor que puede pasar es que ambos anden sincronizados en calentura, en necesidades venéreas y en disponibilidad de tiempo. 



Un punto es el Maná del cielo que llega a avivarnos en pleno momento desolado y sin sexo. Es una lluvia que llega cuando nuestros pastizales empiezan a ponerse amarillentos y resecos. A decir verdad, tener un fuck buddy es un dechado de respeto y señal de civilización sexual. Nadie se tiene por qué estar haciéndose daño. Son dos adultos que coinciden en el universo para satisfacer una apetencia que se despierta de improviso.




Sé que muchos no pueden aprobar esta práctica porque hay una utilización rentada del uno con el otro. O porque impulsa la promiscuidad. O porque predispone a una vida de inestabilidad emocional. O porque es un intercambio frío y egoísta de placer. Lo sé. Lo entiendo.
Pero más allá de esas reflexiones y corduras y quijotismos, la realidad es la realidad y bienaventurados sean esos amiguitos que con responsabilidad y honestidad nos han sacado de apuros en momentos de sequía y retiro.

sábado 5 de diciembre de 2009

Dame señales en el desierto.


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Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.
Lc. 3, 1-6


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Señor, no sé cómo preparar tu camino.
Soy un emisario hablando una lengua foránea. Soy un limitado.
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Por miles de medios me indicas calladamente que disponga tu llegada. Mi corazón se acelera. Me entusiasmo.
Pero no sé cómo ni por dónde comenzar. Intento suscitar interés en tu llegada, allanar los caminos de espinas y de abulia.
Quiero abrir tragaluces en todos los techos y corazones para que entre solamente tu luz.
Quiero ser transmisor dócil de tu próximo nacimiento.
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Pero mis hermanos me eluden sutilmente. Dicen respetarme pero no veo respuestas.
Mis amigos me creen un chiflado.
Soy un niño en una ciudad de ancianos y moribundos.
Soy un forastero en una ciudad que me atañe caminar, pero que sus calles me resultan desconocidas. A pesar de sus millones de luces y contraseñas, su tenebrosidad me amilana y me empequeñece.
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Y vivo una suerte de soledad.
Un desierto urbano y familiar.
Una feria bulliciosa y agitada pero en la que nadie sabe el motivo para asistir.
Un viento sin esperanza.
Un heraldo sin inspiración.
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¿Cómo decirles a todos ellos que eres la Salvación concreta y gratuita. ¿A qué gestos debo recurrir? ¿Qué palabras pronunciar?
¿Cómo convencer que sólo vienes a amarnos?
¿Cómo no debilitarme yo? ¿Cómo ser traslúcido para que el único que resplandezca seas Tú?
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Respóndeme Señor en el próximo sueño o en un segundo de mi fugaz oración diurna.
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Amén.

viernes 4 de diciembre de 2009

Aquí no puedes residir, tienes VIH.

Hace dos días se celebró el día mundial de la lucha contra el Sida. Muchos lacitos rojos y prensa. Muchos exhortos para la prevención. Y especialmente, mucha insistencia en informarnos sobre esta enfermedad que no sólo mata, sino que nos separa unos de los otros. He escuchado casos que me hacen reflexionar muchísimo y me dejan claro algo, que este mundo, no es adelantado y civilizado como aparenta.
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El caso más patético es el de Félix. Un muchacho que está solo en la ciudad de Lima porque toda su familia ha obtenido la residencia estadounidense por varias formas hace varios años atrás. Su madre, hermanas, hermano, cuñada y sobrinos, todos emigraron.

Ahora a Félix le corresponde por derecho solicitar la residencia legal ya que su mamá acaba de nacionalizarse. Él inició ilusionadamente todo el trámite en el consulado de Lima. Pero luego de presentar un informe médico lacrado con una serie de análisis y resultados, le indicaron formalmente que no podía concedérsele la admisión a los Estados Unidos porque se trataba de un portador de vih. Él no puede reunirse -argumentan- con su familia porque de requerir un tratamiento allá representaría un gasto al estado norteamericano, a no ser que su familia demuestre una situación económica suficiente, lo que en verdad es una cifra enorme e inaccesible que su madre no puede afrontar.

A partir de este caso, de esta política inmigratoria de los Estados Unidos, de esta situación deplorable para miles de individuos que sufrirán esta misma segregación por su condición de portadores impidiéndoles hacer una vida normal con sus familias y en libertad, podríamos emitir juicios: ¿Discriminación? ¿Injusticia? ¿Arbitrariedad? ¿Falta de Solidaridad? ¿Doble discurso moral? ¿Hipocresía? ¿Falta de divulgación y reclamos mundiales sobre estos atropellos a la dignidad de estos individuos?

Preguntas por responder. Es urgente. Mientras tanto, Félix, ya se resignó. Aunque goza de buena salud, llora su abandono y recibe esporádicamente la visita de alguno de sus familiares que vienen especialmente a verlo.

jueves 3 de diciembre de 2009

Para los que me leen a escondidas...

Mi querido amigo Luchito, a quien conozco desde que era un adolescente y quien ahora es todo un abnegado esposo y próximo padre de familia, es desde hace mucho tiempo, uno de mis lectores fervientes.

Una tarde desde su oficina estaba leyendo éste mi “controversial” blog y mientras se dirigió a otra oficina, olvidó dejar la página abierta en el monitor de su ordenador.





Al regresar a su lugar, recibió la llamada interna de su jefa, quien le dijo directamente:

-Luchito, yo respeto mucho la orientación sexual que tú puedas tener, pero te rogaría que no utilices tu tiempo de la jornada laboral, visitando por Internet páginas homosexuales…

Luchito además de esbozar una sonrisa nerviosa y tartamudear, intentó explicarle que la página web a la que se refería ella, se trataba de un blog de un amigo que conocía un montonón de años y que tenía temas variados.

Cuando me contó lo sucedido, me reí estrepitosamente. Pero a la vez pensé preocupado, inmediatamente. en los muchos leedores asiduos que tendrán que ojearme a escondidas para no ser tildados de lo que no son. Reconozco que este espacio personal no está dirigido a homosexuales, pero sí tiene una sobrecarga evidente de material de incierta escrupulosidad masculina.

Quisiera dedicar unas líneas a esos muchos Luchitos que entran a leerme como si transitaran por una calle donde se comercializan estupefacientes. Seguramente agilizan los rabos de sus ojos para asegurarse que no hay moros en la costa, que nadie los está expiando; que no hay cerca ningún vigilante de las buenas costumbres:

Discúlpenme amigos heterosexuales por ponerlos en problemas. Excúsenme que entre escrito y escrito inocuo, intercale material subversivo. Imágenes que les afecte la retina y su crédito intachable. Calatería y mariconadas. Escenas maléficas y contrarias a su virilidad.


Perdón, mil veces perdón Luchitos míos, pero ese soy yo, una ensalada alienígena, insana e impugnable que dibuja en un mismo lienzo, todo el Jardín de El Bosco. El Infierno y el Paraíso. Soy un dedo que hinca y acaricia. Un paño que ensucia y limpia. Un sorbo de agua fresca y un trago de aguardiente a la vez. Un aria de la ópera Orfeo y un canto gregoriano en un mismo escenario. Un hit de Kylie Minogue y una melodía producida por una cítara angelical.

Les recomiendo que me lean con un dedo en el botón de Minimizar.

miércoles 2 de diciembre de 2009

"Caramelito" de Navidad

He comprado muchos dulces para estas fiestas navideñas. Me gusta tener siempre chocolates, caramelos y galletas para todo aquel "peregrino" que pase por casa en búsqueda de posada. Pero este caramelito me lo he comprado para comérmelo yo solito. Se llama Alan Valdez, mírenlo pero no lo toquen.


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martes 1 de diciembre de 2009

Sigue confiando en nosotros




Ayer visité a una gran amiga que acaba de dar a luz. Por la tarde, llegué a su casa de sorpresa para conocer a su bebé recién nacido. Se alegró muchísimo de verme.

-Acaba de quedarse dormido, pasa al dormitorio para que lo veas- me invitó

Tras un tul blanco, en unas sábanas pulcrísimas y en medio de un silencio indescriptible, dormía el bebé. Me quedé contemplándolo unos minutos y el mundo se quedó suspendido. Mi amiga, de pie a unos metros, estaba revestida de una belleza también indescriptible que era invisible a los ojos. Es la belleza que irrumpe cuando se ama profundamente, tanto, que va más allá de los sentidos.

La escena era el símbolo de muchísimas cosas que los hombres buscamos por toda una vida. Una paz elemental y perceptible. Una mimosa dedicación en las manos de la madre. Una expectativa. Una protección. Un comienzo.

Un bebé que llega al vientre de una mujer, a un hogar y al mundo, es el mensaje clarísimo de que Dios sigue confiando en nosotros los limitados hombres. Aun confía que sabemos amar y cuidarnos y colaborar con su obra. Aún nos encomienda su creación.

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