Todos rezamos el Padrenuestro, que es la oración que el mismo Jesucristo nos enseñó. Pero podríamos preguntarmos cuál será la oración de Dios. Ya que Él no puede rezarse a sí mismo, ¿A quién le rezará?. José Martín Descalzo inventó una que podría ser algo así…

Hijo mió que estás en la tierra
preocupado, solitario, tentado,
yo conozco perfectamente tu nombre
y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado po Mí,
y juntos construimos este reino
del que tú vas a ser heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad
porque mi voluntad es que tú seas feliz,
ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo
y tendrás el pan para hoy, no te preocupes,
sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabe que perdono todas tus ofensas
antes incluso de que las cometas;
por eso te pido que hagas lo mismo
con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación
cógete fuerte de mi mano
y yo te libraré del mal,
pobre y querido hijo mío.
















0 comentarios.:
Publicar un comentario