sábado 30 de enero de 2010

El "padrenuestro" de Dios

Todos rezamos el Padrenuestro, que es la oración que el mismo Jesucristo nos enseñó. Pero podríamos preguntarmos cuál será la oración de Dios. Ya que Él no puede rezarse a sí mismo, ¿A quién le rezará?. José Martín Descalzo inventó una que podría ser algo así…



Hijo mió que estás en la tierra
preocupado, solitario, tentado,
yo conozco perfectamente tu nombre
y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado po Mí,
y juntos construimos este reino
del que tú vas a ser heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad
porque mi voluntad es que tú seas feliz,
ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo
y tendrás el pan para hoy, no te preocupes,
sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabe que perdono todas tus ofensas
antes incluso de que las cometas;
por eso te pido que hagas lo mismo
con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación
cógete fuerte de mi mano
y yo te libraré del mal,
pobre y querido hijo mío.

viernes 29 de enero de 2010

¿ Jaime Bayly Presidente del Perú ?


En el Perú que siempre andamos ávidos de bataholas y escandaletes que nos distraigan de la rutina, que siempre tenemos temas insignificantes que se convierten luego como de índole nacional, por estos días, venimos oyendo la posible candidatura de Jaime Bayly a la presidencia de la República.

A pesar de sus declaraciones mitad sesudas y mitad sarcásticas de Bayly, hay hechos que debemos tomar en cuenta. Por ejemplo que aún no es una candidatura oficial. Aún no reúnen las firmas necesarias para inscribirla ante el Jurado Nacional de Elecciones y no sé si ese sea un próximo objetivo del susodicho. Sin embargo ya se habla insistentemente de cifras que aumentan en las encuestas favoreciendo su aparente aspiración, se han subido decenas de páginas en internet, muy a favor y muy en contra del controvertido periodista-escritor-showman.

Como no soy analista político, no voy a referirme a algunas de sus propuestas que ya ha soltado con la vehemencia que le caracteriza, como aquella de que "El Perú puede vivir sin fuerzas militares: Basta con una policía moderna". Quizás más adelante me detendré a opinar ponderadamente sobre ellas.

Lo que sí quiero hacer hoy es celebrar su formidable capacidad de remecer instituciones añosas, de opinar locuazmente sobre temas que otros políticos y “gente seria” de esta sociedad peruana -y del mundo entero también- hablan diplomáticamente entre dientes, de no temer al ridículo, de hacer de la sacrosanta vida privada de sí mismo, un contenido transparente y una novela.

No lo niego. Me gusta su desparpajo. Su línea recta y sin falsos escrúpulos hacia los temas de fondo. Puedo criticar algunos de sus resbalones a la indelicadeza e hinchazones de petulancia, pero ¿quién no los tiene? Prefiero todo aquel que lo admite dando la cara y hasta con cierto grado de humor, a alguien que se presenta con la cara tiesa, la camisa bien planchada sabiendo que tiene sucio el calzoncillo y sus memorias.

Celebraría a Bayly como candidato en las próximas campaña electoral. Por su lenguaje directo. Por su tono iconoclasta. Por su armario sin esqueletos. Por su bagaje bien puesto de nociones políticas y de problemática internacional. Por su facilidad de poner en aprietos a sus oponentes. Por su heterodoxia.

Y claro, por su terrible forma de amenizar lo vetusto, lo circunspecto y lo intocable. Sería una campaña muy divertida.

miércoles 27 de enero de 2010

Mi corazón es un holgazán...

¿Qué me estará pasando? Necesito con urgencia a alguien que me explique por qué cuando conozco a algún chico que sintoniza conmigo, que objetivamente es un buen pretendiente, ahora, me dura muy poco el entusiasmo. Antes me emocionaba, buscaba oportunidades para conocerlo más, llamadas interminables, emails, saliditas de media semana. Y lo que eran señales de que había enganchado, eran esos hormigueos en el estómago, esa impaciencia por verlo, esa ilusión.


Algo me ha sucedido. Me he convertido en un verdugo de mis propias oportunidades. Tengo que confesar que he bloqueado en mi mensajería instantánea a unos cuatro coquetos galancetes que conocí en los últimos meses. No les he contestado llamadas por teléfono.

Lo único que tengo claro es que siento flojera en este momento, de emprender todo ese ceremonial gay lleno de convenciones y establecimiento de códigos cuando dos hombres se interesan entre sí; de acercamientos calculados, de tener que medir qué decir y cuándo decirlo, de tener que administrar la información y las emociones para que vaya “cuajando” la relación. Me espeluzna por el momento iniciar procesos inciertos. No estoy como para gastarme en esas causas aleatorias.

Sé que estoy desaprovechando cosas bonitas, omitiendo las volteretas para mi corazoncito glotón y que poco a poco, a este paso, éste irá perdiendo masa muscular. Sé que la ilusión es una sustancia multicolor que da alegría a la rutina bicolor. Pero aún así, no quiero.

Asumo las consecuencias. Sin embargo me pregunto: ¿Habrá alguna medicina para esta indisposición voluntaria? ¿Algún descongestionante, vitamina, droga estimulante para el apetito del romanticismo? Si saben de alguna, que pueda ser comprada sin receta médica, háganmelo saber. Mi corazón holgazán se lo agradecerá.

martes 26 de enero de 2010

Aprender de la Muerte


En sólo 4 días he perdido dos tías muy cercanas, luego de haber resistido esforzadas temporadas de lucha contra sus enfermedades. He estado pues, en contacto con la “hermana muerte” cara a cara. La he visto cómo se va aproximando y llega sin avisar como un huésped inadvertido; y cómo durante la agonía, va trayendo un reposo indefinible al enfermo y a la vez una sensación de zozobra a los familiares.

En los momentos que la Muerte entra a la habitación se hace un silencio natural pero nervioso entre los deudos. El llanto se contiene con dificultad. Los pechos parecen no resistir. La tristeza se disimula.

Pero además de todo ese contexto tan humano y real y atroz, la Muerte trae un aire misterioso y cálido. Muestra su encargo que posiblemente -esa es mi interpretación- sólo puede ser descodificado teniendo la clave de la Fe. Detrás de su mano dura y su brutalidad, poco a poco va mostrando su lado benévolo.
Desnuda nuestra fragilidad, desatasca nuestra afectividad y nuestra necesidad de estar unidos los que se queden.

Mientras una de mis tías iba dando sus últimos suspiros, su esposo, sus hijos, sus hermanas, sus nietas y sus sobrinos, quienes estábamos a su lado rodeándola de cariño desbordante y tangible, no dejamos de abrazarnos mutuamente. Cuando uno estaba a punto de quebrarse, siempre hubo alguien cerca que lo sostuvo. Unos a otros, nos enjugamos las lágrimas que caían ineludiblemente. Las pocas fuerzas se distribuyeron amorosamente.

¿Cómo definir esta escena? ¿Es pérdida o retorno? ¿Podemos dentro de esta marejada encontrar algo que nos evite ahogarnos? ¿Podemos hallar la punta del hilo que le dé sentido a este sin sentido? ¿habrá algún objetivo oculto?

La Muerte será siempre un misterio. Pero también es un anuncio. Un recordatorio de que del Amor venimos, por el Amor vivimos, al Amor vamos y con el Amor morimos. La Muerte de ninguna manera es un fracaso de la vida, ni un final ni mucho menos un abandono de Dios. Puede convertirse en el ensalzamiento triunfal del amor humano y divino.

Dios está calladito pero no está indiferente. No está ausente. Su Amor se manifiesta para los que quieran descifrarlo detrás del sufrimiento humano. Si estuvo presente durante la vida de mis tías, también lo ha estado durante sus muertes. Porque si no estuviera detrás de todo esto, si no estuviera lanzándonos pequeñas señales de Esperanza, todos nos moriríamos juntos.


No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven
Lucas 20

lunes 25 de enero de 2010

Mi iniciación gay - IV

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La Consumación...

Recuerdo que me tendí sobre la cama mirando las sábanas. Recosté una mejilla sobre una almohada y quedé atento a las instrucciones que recibiría de mi entrenador.

- Levanta el abdomen - me ordenó - y quítate la truza

Cuidadosamente acomodó unos cojines por debajo de mi vientre. Transcurrieron unos minutos de silencio. Yo, esperaba agitada y pacientemente la reacción de mi cuerpo, como se espera un cuchillo frío que erizaría mi piel. Jorge se montó encima de mí mientras se iba colocando un preservativo y embadurnaba con un lubricante gélido el conducto que lo acogería. Después de sentir todo el peso de su cuerpo cubriéndome, conteniéndome y a la vez aquietándome, su aliento empezó a entibiarme la piel de la nuca. Unos débiles balbuceos en mi oído anunciaron que se acercaba la estocada. El sable rígido rozó mis nalgas y lentamente empezó a abrirse paso. Mi respiración se agitó. Mi corazón se convirtió en una bomba de tiempo que volaría en mil pedazos con el estallido final.
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Me inmovilizó las manos, separó mis piernas violentamente, se aseguró que me tenía completamente encajado y con las puntas de sus pies tomó impulso y finalmente, empujó su miembro letal con todas sus fuerzas hacia mis entrañas. Fueron un par de segundos que estuve a punto de desfallecer. Una mezcla de quemazón y dolor me recorrieron desde las profundidades hasta la frente sudorosa.

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Se remecieron mis músculos y el alma entera. Esa parte de mi cuerpo inexplorado se resistió tercamente al intruso. Era como si me hubieran clavado mil agujas en todas las venas. Me volteé intempestivamente. Lo miré con un odio involuntario. Y un grito desgarrador salió de mi garganta:

- Noooooo. No quiero.

Lo arrojé con tal fuerza que mi ejecutor salió disparado y quedó tirado a los pies de la cama. Yo, corrí al baño y con un pedazo de papel higiénico me palpé el recto descerrajado creyendo que estaría chorreando sangre. Al comprobar que el papel mantenía su color blanco y que el dolor empezaba a desvanecerse, regresé más tranquilo a la habitación, saqué un billete de cien dólares, se lo alcancé al pobre Jorge que estaba sentado al borde de la cama con una mirada de preocupación pero entendiendo muy bien mi ofuscación. Me vestí rápidamente y me retiré sin decir nada.

Hoy que relato aquel acontecimiento inaugural, verifico que, aun cuando fue una consumación fallada y algo torpe, todo nacimiento, del tipo que sea, involucra una dosis de dolor y un desafío. Opuse resistencia desde lo más hondo de mi ser, pero algo se quedó recónditamente dentro: la comprobación que yo, ya no sería el mismo. Una puerta se negó a abrirse, pero quedó entreabierta para siempre.

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jueves 21 de enero de 2010

Mi iniciación gay - III


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De pronto, las miradas se encontraron. Nuestras cejas se alzaron levemente descubriendo que la pregunta más importante se avecinaba. ¿Habría llegado el momento?

He escuchado mil explicaciones de profesionales versados que reprochan a nosotros los hombres, de estar demasiado enfocados a la penetración como señal de mezquina dominación sobre el sexo contrario, que es una obsesión por demostrar nuestra virilidad. A menudo las mujeres exponen su punto de vista de que el sexo no tiene que terminar siempre en una cópula. Bla bla blas.

Pero aquella noche no era el caso. Yo estaba ahí, al lado de un extraño -según marco Aurelio Denegri, al lado de un coitotécnico- que aseguraba me daría las fórmulas, la maña, el cómo, de un quehacer que me serviría para toda mi actividad sexual: la inserción vergal. Perdonen la tosquedad: Estaba ahí para aprender a cachar y ser cachado. Punto.


Es así que, me preguntó si estaba listo para lo que había ido. Ese instante me trajo a la memoria mi gusto por las montañas rusas altísimas a las que me he trepado en mi vida. Reviví esa sensación previa al subir, que es una mezcla inexplicable de nerviosismo, de masoquismo y de encanto. Respondí que sí, que estaba listo.



miércoles 20 de enero de 2010

Mi iniciación gay - II

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Un amigo que se hacía llamar Rango, quien me adoptó temporalmente como ahijado durante este proceso de afiliación a la vida exterior del “arco iris y la visibilidad”, quien me llevó por primera vez a una disco de ambiente, al conocer mis recién despertadas comezones sexuales me dijo un día:

- tengo lo que quieres, Vichito…
- anda….¿sí?
- conozco un patita que por una suma bastante asequible, te recibe en su departamento y con discreción y profesionalismo te inaugura como te lo mereces…
- no jodas…¿sí?
- por si aca…no es un flete cualquier. ¡Es un perito, hermano! Sabe su trabajo. Toma, este es su número de celu…


Durante los días siguientes a ese ofrecimiento, cada vez que sacaba algún dinero de mi billetera, ojeaba la tarjetita con el nombre y leía “Jorge”. Se me revolvía toda la existencia. Lo de adentro y lo de fuera. Lo de arriba y lo de abajo. Pensaba, reflexionaba. Pero también se me agudizaban los cosquilleos. Maduré la idea y decidí hacerle una llamada para que me informara de sus servicios.

Recuerdo que su voz fue la que me convenció. O fue lo que me arrechó en pocos segundos. Era grave, pero con un soplo cordial y jovial. Le expliqué mi caso sin tapujos, mis apetitos y mis temores.


Resueltísimo yo, osadísimo yo, a las dos horas ya estaba tocando el timbre en su departamento. Me recibió en una sala casi vacía. Me ofreció algo para tomar. No acepté. Me invitó a pasar a su sala de operaciones, digo, a su dormitorio. Estaba presidido por una cama king size de sábanas blanquísimas. Sugirió ponerme cómodo sobre la cama, mientras él, en un rincón empezaba a desvestirse lentamente.

Sus pectorales estaban perfectamente trabajados. Su piel bronceada con dedicación. Sus brazos torneados. Sus piernas parecían cubiertas en un finísimo terciopelo que invitaba a ser tocado impacientemente.


Se recostó a mi lado. Me hizo dos o tres preguntas y procedió a tocarme delicadamente. Recorrió todo mi cuerpo. Dedo a dedo, centímetro a centímetro. Se tomó su tiempo hasta cerciorarse de que me encontraba en ese punto justo de relajación y exaltación.

- ahora, tú toca lo que quieras - me dijo al oído


Y vaya que le hice caso. Me estacioné especialmente en todas sus firmezas y redondeces, sobre unos músculos que parecían cuerdas de acero, unos cartílagos que tenían vida propia y decenas de colinas de carne pura.



martes 19 de enero de 2010

Mi iniciación gay - I





Siempre he criticado rabiosamente esa costumbre practicada por algunos padres -que gracias a Dios va extinguiéndose- de llevar hijos púberes a prostíbulos a fin de ser iniciados sexualmente. He escuchado relatos siniestros de muchachos traumatizados. Y es que se tratan de experiencias con todas las características de una violación sexual, por su carga de abuso, violencia psicológica y transgresión física. Dios me libró con un padre santo e inteligente que hubiera sido incapaz de haberme obligado a algo así.

Hoy sé que mayoritariamente los muchachos se inician cuando quieren y con quien quieren, con sus enamoradas o alguna amiguita solícita a llevar a cabo sus deseos recién despertados. Es por eso que cuánto más información y educación sexual tengan ellos, será mejor. Decidir informados.

¿Y qué pasa con nosotros los muchachos gays? ¿Cómo son nuestras iniciaciones sexuales? ¿Cómo damos el primer paso? ¿Cómo ingresamos al noviciado ? ¿Cómo pasamos de las "artes manuales" a las "artes marciales"?


Yo me limitaré a contar la mía. Hacia finales de mi etapa universitaria llegaron a mis manos las primeras pelis pornos en formato vhs. Cerca de casa se inauguró una tiendita de alquiler de videos. Comencé temerosamente a ver algunas cuando todos en casa se iban a dormir. Pero a las pocas semanas se me metió el bichito de querer ver escenas donde los protagonistas fueran exclusivamente hombres. Conseguí videos xxx gays. Y como era de esperarse, de espectar y regocijarme con "mis cinco dedos de furia", quise pasar a la práctica.


Empezaba un proceso lento pero voluntario. Cavilado. Personal. Intimo. Mi agua se fue calentando poco a poco hasta hervir y querer dejar salir su vapor por el pico de la tetera. Pero ¿cómo? ¿a dónde? ¿con quién?

Y por entonces se dio una escaramuza casual, inocente, delicada y cuidadosa con un compañero cercano. Fueron mis primeros jugueteos en mi jardín de infancia homosexual. La primera vez que estuve desnudo en una cama con otro hombre y que mi arma enhiesta se encontró con otra igual. Mis inicios entre sabanas humedecidas.


Pero yo quería más. Quería consumaciones. Hurgar cuencas. Escarbar y dejarme escarbar. Explorar selvas y volcanes. En mi mente revoloteaban esas escenas de los videos en las que los galanes concluían la batalla detonando sus cuerpos, erupcionando lava caliente sobre explanadas de pieles erizadas y velludas.

continúa II

lunes 18 de enero de 2010

Haití. El terremoto en la humanidad.









He estado escribiendo y diciendo una frase por todo lado: Después de este horroroso terremoto acontecido en Haití, el mundo tiene la gran oportunidad de cambiar. Virar la perspectiva y el timón. Evolucionar la humanidad, quiero decir.

Y como siempre lo he escuchado, más profundo es preguntarse Para qué. En lugar de Por qué. Una calamidad de estas dimensiones -que en lo particular, yo nunca había visto- tiene que servir para algo.

Para sacudir corazones adormecidos. Para tomar contacto con nuestra debilidad y mortalidad. Para recordar que el planeta tiembla y seguirá temblando porque está vivo. Para que se redistribuya la riqueza. Para echar una mirada a los que no tienen nada de nada. Para agradecer todo lo que tenemos. Para cuestionar nuestras formas anacrónicas e improcedentes de organizarnos social, política e internacionalmente. Para comunicar eficazmente el mensaje de que la Solidaridad existe, aún. Para replantear nuestras prioridades como género humano. Para aleccionar al resto del mundo con las muestras de supervivencia y fortaleza y espíritu indomable del pueblo haitiano. Y para los que nos llamamos cristianos, tornar nuestras vidas a la Fe, a la Esperanza y a la Caridad.

Más allá de la tristeza que se apoderó de mí durante estos últimos días al espectar las imágenes en los noticieros, luego de este dolor que no podía poner en palabras, me ha llegado el consuelo de que la vida continúa con un nuevo sentido.

Esa es mi modestísima conclusión. El sufrimiento en toda su gravedad y variedad, en toda su hondura y carga, esconde mil voces que nos sirven para evolucionar y crecer. Para ser mejores hombres. Una nueva humanidad.

lunes 4 de enero de 2010

Vicho está en Pausa

En mi mouse pad se lee con letras grandes de color negro "La Pausa es una parte del Camino". Absolutamente cierto: Los peregrinos. Los deportistas. Los transportadores. Los peones. Los artistas. Los amantes. Los guerreros. Los ángeles y las aves. Los cometas y las nubes. Las estaciones y el mismo Dios se toman un tiempo para el descanso.

Es la tregua de la vida. Las vacaciones del cuerpo, de la mente y del espíritu. El reposo de la creación.

Con mayor razón, este humilde bloguero se tomará unos días de inmovilidad e introversión. Vicho no escribirá por unos días.

Pero claro, regresará. Espérenlo.
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