
viernes 28 de mayo de 2010
viernes 14 de mayo de 2010
Que vivan los novios
Hoy se casa un amigo mío de toda la vida con una linda chica que se ha ganado mi cariño en pocos meses. Como siempre ocurre con mis amigos cercanos, los he venido acompañando en muchos momentos y decisiones de este camino que termina hoy con la boda y la recepción; he absuelto sus dudas protocolares, he sugerido ideas, he comentado detalles y estilos, he opinado porque ellos me lo pidieron. Pero siempre terminaba yo repitiendo algo: que este día es para ustedes, para los novios, para celebrar con testigos que somos nosotros, su amor. El sacramento lo ejecutan ustedes, no el sacerdote. La fiesta es de ustedes, no de los invitados ni para los invitados.
Ahí está la clave de una boda. Que los novios sean explícitos, que sean rotundos, abiertos a comunicar su felicidad. La magia está en ese clima donde se respira el amor humano, concreto, material, pero rociado con la consagración de Dios para tomar de él, su eternidad.
Pobres aquellos que no entienden que puede existir el amor eterno. Pobres aquellos que se quedan flotando y opinando en el viento favorable de la pasión y el embeleso transitorio. Yo, a pesar de mis disparates, sí creo en el matrimonio. Soy un testigo de su existencia y su vigencia. Lo tengo bajo mi mismo techo: Mis papás se van por los 54 años de casados. Aunque yo no haya sido un afortunado o escogido aún para amores así de perdurables y manifiestos, eso, no me impide creer, respaldar, apadrinar y festejar el amor humano de pareja.
Que vivan los novios. Y que viva su Amor.
jueves 13 de mayo de 2010
El sonreir y razonar de Raisa
Creo que ni lo uno ni lo otro. Los animales no tienen que ser racionales ni están obligados a sentir algún tipo de alegría. A estos les basta estar donde están, ser lo que son y tener lo que tienen para seguir siendo animales. Pero nosotros, los hombres civilizados y evolucionados, más bien, cada día se nos hace más difícil exponer ambas capacidades: razonar y sonreir. Vamos perdiendo lo que supuestamente son nuestras esencias.
Me basta mirar algún programa juvenil en MTV, una lectura de las últimas noticias internacionales o escuchar algún político nacional y compruebo que se multiplica la estupidez. «Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio». Nos destruimos, nos atacamos, nos malgastamos. No nos asombra la estupidez.
Y sobre la sonrisa, nos pasa lo peor. Saltamos de la carcajada estrafalaria a la solemnidad y de la ella, al hundimiento anímico. Y nos olvidamos de la sonrisa, que no es otra cosa que el reflejo natural de una fibra interior, de una convicción del alma y de una comunión con la vida.
Se puede sufrir y sonreír. Se puede ser débil y mostrar una sonrisa. Leí alguna vez que el débil de alma, disimula su miedo y debilidad bajo una capa de gravedad y circunspección, mientras que el fuerte los supera con el humor. He visto enfermos doloridos sonreír más que sus propios médicos y a excluidos sociales, mucho más que los que van en sus carros carísimos.
Dostoievsky escribe en los Hermanos Karamasov: Amigos míos, no pidais a Dios el dinero, el triunfo o el poder. Pedidle lo único importante: la alegría.
Es por eso que extraño a mi Raisa peluda, a mi mascota eterna, porque ella sabía estar alegre y me animaba a imitarla en su llaneza, en su instinto original de ser criatura de Dios, del mundo, de la vida. A mí, que me cuesta la alegría, que me empeño en sentirme vivo, que me es trabajoso gatear desniveles, me es sumamente necesario tener a una figura como ella.
miércoles 12 de mayo de 2010
martes 11 de mayo de 2010
Mis lindos alumnos
- ¿Y te estás enamorando de alguno de tus alumnos ?
Es arraigadísimo el morbo que trata de vincular a los profesores con sus alumnos y alumnas. Inclusive hay la intrigante sospecha que aprobamos a estos, gracias a favores, innombrables para mí.
Como si yo fuera por el mundo con un arco y una flecha tratando de capturar presas inofensivas, venados frágiles con mi equipo mortal; como si fuera yo tan manipulador y perverso de utilizar mi situación de profesor y de autoridad. Soy retorcido, ya lo saben, pero además soy rigurosamente ético en mi trabajo.
Estoy dispuesto a valerme de todos los medios a mi alcance para conquistar el corazón de un hombre, de todos mis armamentos y estrategias intelectuales, afectivas, impresionables, artísticas, primorosas a fin de seducir a alguien, pero respetando las reglas elementales de guerra. Mis alumnos son algo así como los templos religiosos y monumentos históricos, como los escenarios sagrados que jamás bombardearía con mi flota aérea. Son los niños y ancianos que salvaguardo por encima de mis conquistadores propósitos. Son de los pocos que se salvan de mi mirada morbosa y escabrosa...
A mis alumnos los miro con una pasión específica, la que me activa y empuja a entregarles todo lo mejor de mis conocimientos. Soy feroz con ellos. Me derrocho completamente, como lo hago con mi amante en la cama. Ellos pueden recorrer arduamente toda mi capacidad intelectual y profesional. Copulan con mi cerebro y con mis vivencias instructivas. Transitan libremente dentro de mí. Me espulgan y escudriñan. Hacen lo que quieren conmigo, menos tocarme. Se trata de una orgía de ideas, de una incursión vehemente de información y destrezas.
De ahí que lo máximo que me nazca hacer con ellos es mirarlos como se mira un cuadro de Rafael o de Federico de Madrazo. No puedo dejar de apreciar la belleza de algunos alumnos: como la de Arturo que tiene una sonrisa perfecta, unas cejas que parecen depiladas y lleva puestos unos ternos y corbatas preciosos, como la de Gianpierre, quien parece una estatua viviente de Rodin, como la de Sebastián que parece un atleta olímpico con las mejillas sonrojaditas porque acaba de ser premiado públicamente.
sábado 8 de mayo de 2010
Soy madre y no celebro el día de la Madre.
Mañana segundo domingo del mes de Mayo es aquí, la celebración del Día de la Madre. No voy a describir ni loar a mi mamá porque eso lo hago cualquier día del año en este blog. Prefiero dedicar unas breves líneas a todas esas mamás que aquí no están enteradas de que será su festividad. Mujeres del campo y de rincones menesterosos de la gran ciudad, muchísimas de ellas analfabetas y abandonadas por sus maridos, que trabajan con sus manos directamente arando la tierra, lavando ropa sin lavadoras y no con niñeras a su lado, sino, con sus hijos pequeños al hombro; que no usan cremas humectantes para las manos, que no caminan sobre tacos, que no saben lo que es una dieta o un gym. Qué madres por Dios.
Cualquiera al verlas dice -pobrecitas- porque claro, llevan una vida difícil, son desafortunadas. Pero al fijarse bien o al observar uno sus ojos, se nota una mirada que muchos de nosotros quisiéramos ya tener en el día a día. Un brillo único. Un destello difícil de describir con palabras. No es felicidad. No es alegría. Es una vida de carencias. No tienen mucho, pero tienen todo. Es un coraje, un empuje entusiasta sin cuestionamientos, como una locomotora siempre hacia adelante, sin gimoteos, sin quejas. Saben bien que su encargo es seguir dando vida. Ojalá pudieran tener mañana un día feliz.
Pero Felicidades para todas las madres. Todas son unas favorecidas. Las pobres y las ricachonas. Las cultas y las iletradas. Las solteras y las casadas. Las que saben que mañana es su celebración y las que no celebran nada. Las que recibirán una rosa roja y las que no reciben nada. Son unas privilegiadas por detentar la energía más eficaz y poderosa del universo. Sus corazones no es un músculo, es un motor de acero. Las madres mueven el planeta y a sus criaturas.
Benditas son todas porque son las que dan su pecho, educan, y evidencian el amor humano. Benditas son porque como Dios en 6 días, pueden hacerse cargo de la Creación. Y cómo no van a ser importantes y cruciales que hasta el mismo Dios quiso tener una madre.
Feliz día Madres.
viernes 7 de mayo de 2010
jueves 6 de mayo de 2010
Lagartear
Y como han de suponer, me sentí absolutamente identificado con dichos reptiles. Explico por qué.
He investigado algo sobre el estado de sus cerebros mientras ellos permanecen quietos y es conocido científicamente como un estado de distensión. Es un período neutro, pero de extremada atención. Porque estén así, no están ni perdiendo el tiempo ni viviendo a medias. Sus músculos estarán inertes pero su cerebro está cabalmente activado para la conservación. Están alertas a la presa que ha de pasar por ahí, están parapetados pero esperando, especulando y avocados a su crucial subsistencia.
Es por eso que siempre utilizo el verbo “lagartear”. Me parece estupendo. Útil. Delicioso. Simbólico y apropiadísimo. Yo lagarteo. Tú deberías lagartear. Nosotros deberíamos lagartear. Estirarnos a la orilla de un charco de agua o de nuestra cama. En nuestro living o en un parque. Inmovilizar los músculos pero tensar el alma. Aunque parezca a los demás que estamos escondidos o misteriosos, que nosotros sepamos que estamos a la espera de la presa, del alimento, del momento perfecto para el ataque; que aunque parezca que no miramos a nadie ni a nada, sepamos nosotros que estamos mirando nuestra vida, que somos parte de un curso natural e instintivo, que reflexión y cacería van de la mano.
Bienvenido sea el lagarteo. Y por si acaso, no menosprecies mi holganza, porque en el momento en que vas caminando cándidamente, salto de mi orilla, en cuestión de microsegundos abro mi boquita que no es poca cosa, te clavo mis afilados dientes y terminas devorado. Total, tengo que seguir viviendo. Soy un depredador.
miércoles 5 de mayo de 2010
No me había muerto...
Siempre he dicho que mi blog es una irradiación muy peculiar de mí. Revela en cada uno de sus posts mis luces multicolores y también, mis esquinas sombrías. Y tengo que decir que esta semana en blanco ha reflejado mi vacío.He permanecido ocho días sin escribir por varias razones. Inicialmente por un dolor que poco a poco fue cediendo gracias a unas pastillitas llamadas Omeprazol que regulan esos ácidos que se acumulan en el estómago y que no sólo socavan sus tejidos sino también mi estado de ánimo. Con dolor de estómago no tengo ganas de hacer muchas cosas, entre ellas, de escribir. Mi atención se dirige exclusivamente a eliminar ese ligero ardor intestinal, a esa sensación de embotamiento y lo que es peor, a mi inacción.
Agradezco a esos lectores que se comunicaron conmigo para preguntarme qué me pasaba; otros se quejaban efusivamente que les había deshecho su rutina diaria de pasar a leerme. Gracias de verdad. Pero tengo que decirles que en esos días sólo me interesaba yo mismo: repararme, sentirme mejor, recolectar energías, recuperar denuedos, entusiasmarme. Rescatarme del dolor y de la apatía.
La poca voluntad que disponía la utilicé para cumplir con mis obligaciones laborales, dar la cara a mis alumnos exigentes, trabajar con mis resultados promedio. Me costó muchísimo. Pero he vuelto.
No estoy muerto. Aunque morí de cierta manera, ya que ensayé una especie de desaparición de mí mismo. Probé que tengo fuerzas escondidas, que aún conozco mi cuerpo, que las agonías pueden ser pasajeras, que mi gastritis es una feligresa de mi vientre pero aún no es mi dominadora, que mi salud no es tan inquebrantable como a veces pensaba y que aún me interesa.
Sí, mi espíritu merece sus recogimientos y retiros, pero también mi delicado estómago.
Vicho seguirá escribiendo con el espíritu pero también desde el profundo vientre .



























