jueves 30 de septiembre de 2010

Voto por Susana


Para los que me leen desde el Perú y para los que están enterados de particularidades de la política internacional, sabrán que atravesamos una aguerrida campaña electoral municipal.

Es por esto que deseo pronunciarme sobre mi posición y expresar aquí, las razones por las que votaré por Susana Villarán.

Algunos podrían deducir que sigo la consigna del colectivo LGTB que ve en dicha candidata y su partido Fuerza Social, una alternativa afinada y pertinente con los intereses de este grupo supuestamente discriminado de la sociedad. No es así. Primero, yo no sigo consignas de nadie. Segundo, yo siempre he sido un disoluto con respecto a los intereses de clase y guetos del tipo que sean. Y tercero, yo no necesito a ningún político como un padre feudal que me defienda. Conozco bien mis derechos ciudadanos y nadie me discrimina ni se atrevería a hacerlo.

Tampoco votaré por ella solamente porque sea una figura encantadora, auténtica, obsequiosa, modernona, risueña y desenfadada. Mucho menos porque tenga el aureola ideológica de izquierda progresista o bla bla bla. Aborrezco las ideologías porque su esencia y razón de ser es superponer su manto de poder sobre las personas.

No soy de izquierda ni de derecha. No soy progresista ni fundamentalista. Ni yo mismo puedo especificarme certeramente quién soy, menos podré estacionarme en una posición política para siempre. No estoy arriba ni abajo. No pretendo que otros me ubiquen. Mi mente se mueve al mismo ritmo que se mueven mis caderas cuando copulo.

Susana Villarán me convenció, con lo único que alguien puede convencerme: con su vida. Sí, es una mujer que ha pertenecido a partidos que nunca me han convencido. Sí, tiene antecedentes políticos discutibles, pero no los ha negado públicamente. Le doy el derecho que yo mismo me concedo: el de mudar de aires, de afinar, de florecer, de reacoplarse según el entorno cambie también.

En el Perú hemos cambiado de forma de pensar y vivir, como el planeta entero lo ha hecho. Si se han transformado los sectores corrientemente clasificados como A y B, que ahora bailan cumbia y se enorgullecen del chullo y la fritanguita; no veo por qué Susana Villarán y los cucos rojos que dicen sus rivales que tiene detrás, no pueden cambiar de ideas, parámetros y metodologías. Adios a las etiquetas.

Me persuadió su coherencia: ella habla de san Juan de Lurigancho porque vivió allí. Ella habla del transporte público porque se moviliza en él. Ella da un discurso después de escuchar a los sin nombre que van a pie. No hay pose. No me despierta sospechas por tener una campaña millonaria e interesada, todo lo contrario, me gusta su sobriedad publicitaria. No veo una mueca congelada. De verdad le creo cuando habla de Esperanza y de Alegría, su vida es su propia garantía. Ella habla de respeto y lo practica hasta en los momentos más hostiles. Habla de limpieza y sus manos lo están.

Yo voto por Susana y me siento feliz, convencido, entusiasmado y seguro por ello.


miércoles 29 de septiembre de 2010

Escribir y vivir cuando te da la gana


Tenía enormes ganas de escribir pero no lo he hecho porque detesto hacerlo con temores o dolores vivos. Necesito que éstos se sedimenten, vayan tomando cuerpo y se hagan míos para recién poder ponerlos en palabras. Quiero decir, no puedo escribir a medias.
.

Tenía el temor de no poder hacerlo a diario por los cambios que han sufrido mis horarios laborales, mis rutinas y mis ganas. Siempre escribir por aquí y por allá ha sido un rito, un deber, una disciplina diaria.

Y he aprendido. Hasta en esto tengo que liberarme. He de vivir día a día, sin camisas de fuerza que inhabilitan mi voluntad; y sin grilletes que inmovilizan hasta mis más primarios placeres y quehaceres.
.

Debo escribir cuando me dé la gana. Perdonen la petulancia de siempre. Cuando los astros me lo notifiquen con su luz y sus fuerzas invisibles. Escribir una tarde después de masturbarme o un domingo después de misa. Un sábado después de caminar al borde del malecón con mi música house en los oídos o una madrugada inmediatamente después que mi amante haya dejado mi cama aún tibia.

Nada de temer qué es lo que pasará mañana. Hoy es el día, mañana no lo sé. Hoy me lees, mañana, nadie lo sabe.

Y debo escribir sin pensar en el dolor. Más bien, escribir desde el dolor. Por una sencilla razón, porque los que me leen han de estar igual o más adoloridos que yo. Vivimos en el mismo valle, nos moja la misma lluvia, poseemos el mismo nervio y compartimos el mismo látigo del solo vivir.

Y yo mismo me aliento: A escribir Vicho, a escribirte. Escribe como vives, con lo que tengas de vida.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
VICHOESCRIBE ENTRE LOS MEJORES 20 BLOGS PERUANOS
Cerrar