¡¡¡Churro!!!
Es el verde, señal de la inmadurez y la esperanza pero sobre todo, es el color de mi paraíso personal donde merodeo sin ninguna hoja de parra vistiéndome la entrepierna. Así me mantengo pues, desnudado y haragán. Así, recién creado a imagen y semejanza de Dios pero muy aficionado al dulce pecado y a los venerables infiernos.
Adelante querido lector, quédate conmigo. Ven aquí, siéntate a mi lado porque tengo mucho que contarte.
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