Estaban mirando un partido de baloncesto por la televisión, cuando el Anacoreta dijo:
¡Qué importantes son los tiempos muertos! Esos momentos en los que el entrenador puede reorganizar el juego de su equipo.
Luego, sonriendo, añadió:
En nuestra vida necesitamos tiempos muertos para reorganizar nuestra vida. Cuando nos sentimos agobiados, molestos, hundidos. Es bueno saber parar, desconectarse de todo, puede hacernos un gran bien. Un rato sentados en un banco de un parque, simplemente contemplando las plantas. O la oscuridad de una iglesia vacía pueden hacer que todo lo veamos distinto después. Desconectar unos momentos la vida hace, que luego volvamos a ella y todo lo veamos diferente.

















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