De Oriente y de Occidente
vendrán muchos a sentarse a la
mesa,
en el Reino de los Cielos. (Mt 8)
Este Dios que conozco y que está por venir nuevamente, es
del Este y del Oeste. De donde sale el sol y de donde se oculta. Es para todos.
Ya no hay distancias, ni razas. No importa si somos del lado del que tiene
dinero o del pobre, ni la razas que tengamos. No le importan las cualidades o
defectos que ostentemos.
Y la gran noticia es que hasta no le importa el mal que
hicimos. Aquí donde está nuestra vida, Dios se va a reencontrar con nosotros. Y
va a hacer con aquellas, una fiesta.
Aunque no lo pueda entender ni fácilmente creer, lo termino
creyendo: Él va a hacer de mi vida el Reino de los Cielos.

















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