Si hay algo que deseo para el 2012 es que la vida siga así,
prodigando vida. Es absurdo pedir sólo felicidad, es patológico esperar infortunios.
Más real y cómodo es irse acostumbrando a que la vida tenga sus propias sinfonías.
Y si no se aprende a escuchar a fondo, a aceptar sus altibajos y a complacerse con
sus matices, se vive mal.
Más que desear, quiero trabajar el amor. El Amor. Es decir,
cultivarlo minuciosamente, labrar el terreno, examinar bien las semillas, estar
atento a la luz de cada día, regar moderadamente, esperar y esperar. Al final, se cosecha. Esa
es la ecuación natural de la vida. Cosechamos lo que hemos sembrado.

A todas y todos mis amigos desparejados:
No se sienten a la orilla del camino a esperar a que llegue
el novedoso forastero que les tomará de la mano para conducirlos románticamente
a otros mundos. Mejor es, si de verdad desean ese amor, salir a caminar. Andar
y mirar a los demás transeúntes. Todos en verdad somos peregrinos que vamos
buscando a alguien.
No se contenten con sapos, pero tampoco busquen príncipes. Los
primeros están en los pantanos y ustedes viven en pulcras ciudades. Los
segundos sólo habitan cuentos de hadas y las mentes cojudamente fantasiosas. Mejor
es hacerse la idea que viene un paquete completo, donde los defectos quedan
minimizados por la aceptación amorosa y las virtudes serán el regalo bendito y comprometido
para seguir creciendo y mejorar.
En el entretiempo, alimenten sus cuerpos. Gocen de ellos.
Gocen con ellos. Mímense. Pidan caricias. No hay nada de malo en pasar por morboso ante los demás,
peor es quedarse temblando a solas, frustrado y renegando de la vida. Un cuerpo bien
tocado es un cuerpo cabalmente usado. No importa que alguien les llame puta o
mañoso. Como saben, así, entraremos primeros al Reino de los Cielos. Y si no,
al menos, viviremos con una sonrisa aquí en la tierra.
A todos mis amigos pobres:
Antes de desear tanto el dinero, pregúntense para qué lo
desean. Ó para qué lo necesitan. Y contéstense honestamente. Quizás sea momento
de reordenar nuestras prioridades. Puede ser buen momento de relevar
necesidades. Tengo un amigo que aún desea dinero para comprarse el camioncito
de juguete que nunca tuvo de niño.
Pues quiero recordar en todo momento que aquello que más
valor tuvo, tiene y tendrá en mi vida no pudo retenerse eternamente, no podrá
comprarse ni conseguirse con una sabrosa suma de dinero.
A todos mis amigos enfermos:
Todos nos hemos enfermado alguna vez y los que no, pues, que
se vayan preparando. Si una enfermedad tiene remedio, hay que sonreír. Y si no
lo tiene, mejor es dibujar una sonrisa en los labios encima del dolor, a vivir lo
irremediable con amargura e impaciencia dentro del alma. A falta de salud, es
mejor pedir Fortaleza.
A todos mis amigos ateos:
Hurguen en silencio. No escuchen palabras, oigan el fondo de
sus propias acciones. Comparen en silencio la vida de un auténtico creyente con
la de uno que no lo es. Dense tiempo para aquello que no es material. Personifiquen
en una sola presencia, el amor humano y aquel que les resulte incomprensible y misterioso. Vayan
más allá de sus delimitados sentidos. Quizás a todo eso, puedan llamarle "Dios".
Después de ello, hablamos.
Año 2012, te encargo vida a la vida que ya tenemos. Ven con
lo que desees venir, aquí te estaremos esperando obedientemente para seguir o
concluir, para caminar o hacer un alto. Pero ven que muchos te esperamos viviendo.
















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