Me llegó un email hace unos días con una pregunta muy actual pero que me dejó reflexionando. ¿Por qué nos empecinamos tanto en hablar y proponer el Matrimonio como vínculo de dos personas que se aman? ¿Qué es en realidad el Matrimonio?
Eché un vistazo a varias parejas que conozco que llevan varios años de casados -entre los que incluyo a mis papás que tienen más de 50 años juntos- y también a esas que tienen entre sus planes próximos contraer matrimonio.
Y llegué a establecer un recorrido y características comunes entre todas ellas.
1. Atracción. Esta se dio originalmente. En un comienzo, cuando se cruaron algo se miraron, algo percibieron y conectaron. Una mirada protectora, una ternura, una sensualidad, una emoción envolvente, un interés o una gracia fueron reconocidos en el otro y todo su ser les clamó elegirlos como compañeros. Se eligieron.
2. Exclusividad. Al tiempo, una decisión cobró vida, una certeza inundó sus existencias: el querer estar sólo con ella. Nadie más ocuparía ese lugar, nada podría reemplazarla.
3. Eternidad. Otro convencimiento aparece no sé de dónde, el querer estar siempre con ella. Una sensación irrevocable de que el tiempo desaparece, el pasado se pierde y el presente se disuelve con el futuro.
4. Prodigalidad. O Altruismo en el sentido literal de la palabra. “Yo sólo quiero tu felicidad” “Tu felicidad es mi felicidad”. Es el signo más fidedigno del Amor humano, el llamado Amor Oblativo. No es la felicidad de uno a costa de la del otro, que sería un egoísmo encubierto. Es la del otro la que cuenta y nada más. Un querer su bienestar a costa incluso de su propio inmolación.
5. Fecundidad. Ambos confían que habrá una cosecha de ese Amor, que genera, concibe y extiende la vida, que se multiplica y verdea dos desiertos. El final del recorrido, son los frutos maduros que alimentan. Uno o varios hijos, un entorno, una empresa, una comunidad -o lo que sea- donde otros vienen a nutrirse y cobijarse para continuar el futuro. Una existencia que se renueva. Un mundo que sigue girando.
Sé que para muchos estas etapas pueden ser equivocadas, que no se acomodan a sus designios y aspiraciones. Unos nos quedamos a la mitad, otros saltamos de una a otra, otros no queremos iniciar el proceso.
Sólo queda la idea para reflexionar…quiero pensar en ella, aunque sé que yo nunca iniciaré estos cinco pasos…
























