viernes 30 de diciembre de 2011

Mis Resolutions




Mis Resolutions del 2012: 



*Leeré menos. He reparado que las ideas, relatos, ficciones y reflexiones de terceras personas que caen improvisadamente en mis manos a manera de libros, sites y panfletos, me han embotado el cerebro al extremo. Será tiempo de mirar la vida más de cerca. De tocarla. Respirar otros paisajes. De enfangarme los pies y rasgarme las manos por escalar montañas más altas, más allá de donde mis ojos alcancen a ver. 

*Dormiré más. El buen sueño es belleza, dicen por ahí. No me caería mal realzarme por fuera y por dentro en este año que llega, cuidar mi cutis, aflojar nervios, aquietar mis ánimos, desinflamar y descongestionar mi cuerpo de tanta toxina barata. 

*Proscribiré el sexo de mi vida. Será un año de abstinencias y templanza. Pero eso sí, besaré más. 

*Enturbiaré tanto color que me rodea. Quiero agarrarle el gusto a los matices que van del blanco al color negro. Enarbolaré la bandera del Vicho gris. No más arco iris. No más pigmentos excesivos. 

*Fumaré marihuana. Ya me cansó el tabaco. 

*Me compraré un gato. Uno de esos huraños, autónomos y antipáticos. Quiero que recorra mansamente la casa sin mirarme. Sólo me encargaré de suministrarle su comida de bolsa, limpiarle su cajón de arena y nada más. Seremos dos criaturas solitarias cohabitando en un mismo templo semi abandonado. 

*Buscaré novio. Y si lo encuentro, le confesaré que no quiero nada más que eso, hallarlo exitosamente para luego decirle adiós. Buscar novio es un deporte maravilloso, exigentísimo, desafiante y divertido. Pero no quiero al final de la competición anual ningún trofeo ni corona de laureles ni menciones honrosas.

*Investigaré sobre mi propio cuerpo y sobre mi salubridad mental, dentro de mi laboratorio privado, curas efectivas a nuevas enfermedades que proliferan por ahí sin que nadie se preocupe de ellas: la fiebre de la tecnología, el virus de los bailes colectivos con destreza insuperable, los espasmos de cursilería, la insuficiencia de creatividad básica, las infecciones de costumbres arcaicas, las diarreas de politiquería, los trastornos masivos de naturalismo y las bacterias que reproducen la frivolidad. 

Si cumplo al menos dos de estos deseos de año nuevo, me daré por satisfecho. A ver, a ver, cómo me va.

Saludo supersticioso de fin de año


miércoles 28 de diciembre de 2011

Adiós 2011 - II


Si hay algo que deseo para el 2012 es que la vida siga así, prodigando vida. Es absurdo pedir sólo felicidad, es patológico esperar infortunios. Más real y cómodo es irse acostumbrando a que la vida tenga sus propias sinfonías. Y si no se aprende a escuchar a fondo, a aceptar sus altibajos y a complacerse con sus matices, se vive mal.

Más que desear, quiero trabajar el amor. El Amor. Es decir, cultivarlo minuciosamente, labrar el terreno, examinar bien las semillas, estar atento a la luz de cada día, regar moderadamente,  esperar y esperar. Al final, se cosecha. Esa es la ecuación natural de la vida. Cosechamos lo que hemos sembrado.

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A todas y todos mis amigos desparejados:

No se sienten a la orilla del camino a esperar a que llegue el novedoso forastero que les tomará de la mano para conducirlos románticamente a otros mundos. Mejor es, si de verdad desean ese amor, salir a caminar. Andar y mirar a los demás transeúntes. Todos en verdad somos peregrinos que vamos buscando a alguien.

No se contenten con sapos, pero tampoco busquen príncipes. Los primeros están en los pantanos y ustedes viven en pulcras ciudades. Los segundos sólo habitan cuentos de hadas y las mentes cojudamente fantasiosas. Mejor es hacerse la idea que viene un paquete completo, donde los defectos quedan minimizados por la aceptación amorosa y las virtudes serán el regalo bendito y comprometido para seguir creciendo y mejorar.

En el entretiempo, alimenten sus cuerpos. Gocen de ellos. Gocen con ellos. Mímense. Pidan caricias. No hay nada de malo en pasar por morboso ante los demás, peor es quedarse temblando a solas, frustrado y renegando de la vida. Un cuerpo bien tocado es un cuerpo cabalmente usado. No importa que alguien les llame puta o mañoso. Como saben, así, entraremos primeros al Reino de los Cielos. Y si no, al menos, viviremos con una sonrisa aquí en la tierra.

A todos mis amigos pobres:

Antes de desear tanto el dinero, pregúntense para qué lo desean. Ó para qué lo necesitan. Y contéstense honestamente. Quizás sea momento de reordenar nuestras prioridades. Puede ser buen momento de relevar necesidades. Tengo un amigo que aún desea dinero para comprarse el camioncito de juguete que nunca tuvo de niño.

Pues quiero recordar en todo momento que aquello que más valor tuvo, tiene y tendrá en mi vida no pudo retenerse eternamente, no podrá comprarse ni conseguirse con una sabrosa suma de dinero.

A todos mis amigos enfermos:

Todos nos hemos enfermado alguna vez y los que no, pues, que se vayan preparando. Si una enfermedad tiene remedio, hay que sonreír. Y si no lo tiene, mejor es dibujar una sonrisa en los labios encima del dolor, a vivir lo irremediable con  amargura e impaciencia dentro     del alma. A falta de salud, es mejor pedir Fortaleza.

A todos mis amigos ateos:

Hurguen en silencio. No escuchen palabras, oigan el fondo de sus propias acciones. Comparen en silencio la vida de un auténtico creyente con la de uno que no lo es. Dense tiempo para aquello que no es material. Personifiquen en una sola presencia, el amor humano y aquel que les resulte incomprensible y misterioso. Vayan más allá de sus delimitados sentidos. Quizás a todo eso, puedan llamarle "Dios". 

Después de ello, hablamos.

Año 2012, te encargo vida a la vida que ya tenemos. Ven con lo que desees venir, aquí te estaremos esperando obedientemente para seguir o concluir, para caminar o hacer un alto. Pero ven que muchos te esperamos viviendo.

martes 27 de diciembre de 2011

Adiós 2011 - I


Adiós año 2011
ha sido un gusto
pero no quiero volverte a ver




Un año jodido. De los más jodidos que he tenido que vivir. De esos en que ciertos sucesos te apalean, te meten dentro de una olla hirviendo para verificar de qué material estás hecho, para ver si te disuelves o perduras intacto. Un año de altísimas temperaturas para comprobar tu reciedumbre.

Racionalmente hablando, podría estar muerto. Pero yo que me empecino en convencerme que estoy envuelto en misterio y magnetismos excepcionales, termino por concluir que no sé cómo sigo vivo. Esas fuerzas invisibles me sostuvieron y me señalaron que todavía había motivaciones importantes para asirme y continuar.

Termina el año y aunque suene soberbio, me siento el hombre más fuerte del planeta. Ahora, puedo decir que ya no le temo a nada. Soy ese Atlas con los pilares del mundo cargando sobre sus hombros. El pececito delicadito y de colores que ha nadado en medio de un lago de pirañas y ha sobrevivido.



Se siente bien saber que se puede contra aquello que se creía invencible. Puedo decir que esta vida sin sentido, sí lo tiene.

La muerte de una madre es cruel e inhumana. Pero de manera enigmática, su amor maternal es más fuerte. Traspasa las pavuras, las desgracias, los tiempos y lo alarmantemente material. He sido tan amado por ella durante toda mi puta vida que me quedarán reservas para el resto de mi existencia. Vivo y viviré con sus vibraciones para siempre.

Por eso recibo el Año nuevo ilusionado y re-creado. Cincelado a punta de duros golpes, pero con aristas que emergen brillantes. Me apoderaré animosamente de estas nuevas vetas de oro fino y resistente que por siglos, fueron dibujadas en mis entrañas y en mi espíritu.
                        

viernes 23 de diciembre de 2011

La Antesala. Comentarios breves a dos días de la Navidad



1. Hoy salí por la tarde a comprar los últimos regalos. Especialmente para mi querido “papay” que es mi último sobrino amado. Aún espera los regalos esos que se envuelven en papeles brillantes y que se pueden tocar. Aunque yo, que ya no soy niño, también espero ese tipo de regalos...

2. Algo curioso es que algunos papeles de regalos, con sus moños satinados cuestan más que el contenido. Mi argumento es que uno comprueba si el regalo es entregado con amor si ha sido envuelto dedicadamente por el mismo que regala. Además, me toma mucho más tiempo envolver uno por uno que las mismas búsqueda y compra.
 

3. No sé si estaré demente, si soy un iluso o qué, pero he comprado pequeñísimos detalles de parte de mi mamá como si ella misma los hubiera elegido y comprado. Ella se ha personificado en mí por estas fechas.
 
4. He pensado cocinar algo para llevar a la cena de Nochebuena, la que usualmente es preparada exclusivamente por mi querida y detallista cuñada. Aún no sé qué ensalada o arroz colorido y sabroso llevar para compartir en la mesa familiar.
 
5. Tengo un poco de miedo de cómo transcurriremos el 25 de diciembre. La tradición cambiará ese día. Normalmente era un día en que lo transitábamos tranquilos en casa, comentando la noche anterior, halagando los regalos, vibrando con todo el eco del amor de la atmósfera. No habrá “sobras” de la noche anterior para compartir en el desayuno…
 
6. Hoy será un día de franca, silenciosa, serena reflexión. No saldré a la calle. No más preparativos ni gentíos. Todo está dispuesto. Ni siquiera escucharé canciones navideñas. Mis recuerdos serán mi compañía y espero sacar de ellos, la fuerza y la ilusión para las próximas horas.
 
7. Es momento de la antesala espiritual, de conectarse con las vísperas, imaginar las horas previas al mismo nacimiento del Niño, Adherirse a los dolores de María, a sus íntimas expectativas y al valeroso José.

8. Son las horas que preceden al Misterio. El Mundo espera. Nuestro trabajo en este mundo se pone en pausa. Dios pasará. Hay que estar atento.

jueves 22 de diciembre de 2011

¿Podré cambiarte la cara?



Echo una mirada exhaustiva en esta época navideña a las vidas de varios amigos cercanos. Sus gestos lo dicen todo. Muchos están desanimados. Sus ojos están apagados, otros temen a emociones que los pueda desestabilizar. Hay mucha tristeza. Extrañan alegrías pasadas. No se acostumbran a ausencias dolorosas.

¿Qué hago con ellos? ¿Cómo consigo infundirles algo de la Esperanza que me queda? ¿Qué puedo decirles para que perciban lo invisible y no se queden suspendidos en lo frívolo e intrascendental de estas celebraciones de fin de año?


Sólo me dedicaré a describirles brevemente lo que sucedió en el origen certero de esta fiesta de Navidad. Unos padres pobres, discriminados, mal vistos, desconcertados, cansados tuvieron que responder al llamado de la vida: nada menos que ser progenitores del mismísimo Dios. Todos estaban en contra de ellos, desde su familia cercana hasta las autoridades políticas. Esos padres fueron María de Nazareth y el buen San José.

Sucedió que en medio de esa soledad y de esa humildad, ambos comprendieron lo más recóndito que había detrás de todas esas fatalidades. Ese Dios que llevaban, el Todopoderoso, el Creador, el rey de reyes, el Señor de la Eternidad había decidido participar de sus vidas miserables. Dios había resuelto amarlos desde la misma humanidad y no quedarse amándolos desde el Cielo. Quería estar precisamente en este tiempo de apuros, de frío y de vacío.

Aquí está pues, sencillito nomás, el esplendoroso mensaje de la Navidad. Un Dios de cuerpo y alma, igualito a nosotros, quiere caminar a nuestro lado, iluminarnos las calles sombrías por las que transitamos, expresarnos que nuestra vulnerabilidad se ve fortalecida con su presencia. Es Emmanuel, Dios con nosotros.


¿Cambiará el gesto abatido de mis amigos?¿Se iluminará sus miradas? ¿Esperarán un cambio a sus vidas vacías, tristes, desestabilizadas, estresadas, intranquilas?

Ojalá que así sea. Es mi deseo en esta Navidad. Esta es mi oración de petición. Amén

martes 13 de diciembre de 2011

Anotaciones de hoy



1. Desde niño escuché eso, trillado ahora, de que el amor se encuentra en cada esquina, pues, parece que he venido caminando en círculos, años tras años; porque haya ido donde haya ido, siempre he vuelto al mismo lugar. Es quizás la razón por la que sufro de este mareo abundante, periódico, persistente…


2. Anoche bajé el volumen de mi celular para no escuchar a nadie. Esta mañana encontré cuatro llamadas perdidas. Todas de Jean. ¿Qué querrá? En estas circunstancias compruebo lo testarudo que puedo ser. Para bloquear una comunicación, también soy especialista. 

3. Extraño mis aulas. Ellas tienen una impresionante habilidad para hacerme sentir útil. Tengo la necesidad de ordenar ideas, de frotar mis pensamientos y donde mejor lo hago es en frente de mis alumnitos. Ahí, además de productivo, me siento lúcido aunque también dejo de ser el Vicho que irremediablemente soy para ser el que en verdad quisiera ser. 



4. Tengo subibajas emocionales y misterios por resolver. Mi casa está invadida de adorno navideños y podría asegurar que en el pasado, todos han sido tocados por mi mamá. Sospecho que por las noches, mientras todos dormimos, ella recorre silenciosamente cada rincón y sacude el polvo que siempre limpiaba como manía diaria porque por las mañanas, todo aparece pulcro y más ordenado que la noche anterior. 

5. Acabo de pedir una cita con mi masajista. Mi cuerpo lo necesita. Mis músculos lo reclaman. Creo que debería pedirle matrimonio y me ahorraría sus servicios. 

6. Tengo pendientes varias cosas: lavar y secar ropa blanca que empieza a rebalsar del tacho correspondiente, reemplazar los cajones por ropa de verano, limpiar la ventana de mi dormitorio que ya parece de vidrio empavonado y que ya casi no deja entrar el sol, empezar a buscar los regalos para mis sobrinos aunque primero pensar qué regalarles. 

7. Ah pero lo más urgente por hacer es mandar ahora mismo un mensaje de texto al susodicho. Tampoco quiero que crea que me hago el difícil o el sobrado. Pero ¿qué mierda le digo?

lunes 12 de diciembre de 2011

¿Se acabó el Jean?



No me vuelvas a llamar, he decido apartarme de ti hasta que resuelvas tu issue sobre la bisexualidad o tu homofobia gay o lo que chucha sea…

Debo reconocer que mientras le decía eso, con no sé qué tono de voz, por milésimas de segundos, mirándole a los ojos, lo único que me provocaba era restregar fieramente mis labios contra los suyos y callar y pasar a otro tema.

Pero continué:

Acéptalo, Jean. En algún momento, no sé dentro de cuánto, te aburrirá este jueguito. Especialmente ahora que viene el verano limeñísimo, volverás a tu vida tan decretadita, la de tus chilcanos en Huaringas los viernes por la noche después de la oficina y de domingos en Sarapampa mirando chicas

Como siempre yo, erigida como la víctima. Descollante, regia, locuaz. Como toda la vida, fui el pobre chico no tan chico gay atormentado, que tiene tan mala suerte con los hombres malos, perros y machistas pero que en el fondo -bien al fondo del conducto que usa para sus relaciones sexuales- busca un abrazo cariñosito y un consuelo paternal. Beto Ortiz le llama Maldita ternura.  ¡Qué cojudo me sentía con la escenita! Pero bien "gueejjjia" y era preciso dar la última estocada. Elegantísima. Quizás unas cuántas frases lastimeras más, para terminar de una vez por todas, este drama feat.



Claro, nos quedaremos como amigos. Y tú sabes cuánto valoro la Amistad. Pero ya nada de vínculos sin nombre, de esos que no se sabe cómo comenzaron y menos cómo terminarán. Quieras o no, debemos liberarnos de ataduras que no nos conducen a nada. ¿Sí?

Y el susodicho, sólo contestó:

Ok





Han pasado 36 horas de este encuentro, diálogo y monólogo, ultimátum, recitación, discurso, perorata, escena. Estoy esperando una puta llamada, un email, un comentario en el fb, un sms y en el mejor de los casos de mi mente ensortijada, una caja de rosatel  con una tarjetita que diga -te extraño-.  
Nota de último momento: ¡Llamóoooo!

sábado 10 de diciembre de 2011

Papacitos Noel


Querido Papá Noel:
¿Puedes regalarte a ti mismo?. Si es así, no te envuelvas en papel de regalo, así nomás. Será una "nochebuenaza"

viernes 9 de diciembre de 2011

Creo que ya lo decidí.

He decidido -quiero creerlo- algo de gran alcance en mi vida a corto plazo. No tendré más contacto íntimo -de ese que captura y abruma- con Jean hasta que él pueda demostrarme con hechos simples e irrevocables que quiere de verdad, diluir ese freno de su supuesta bisexualidad. 

Pasamos momentos sublimes. Olvido a su lado, todo lo gris que me cuelga últimamente del cielo infinito y me nubla la poca subsistencia de que dispongo. Hay cierta atmósfera de gloria cuando estoy con él. Distraigo mis contracciones de dolor silencioso, ese del vacío, del duelo, de la pérdida de ilusión. Un escuetísimo beso en los labios es semejante a una dosis de oxígeno entretanto resisto mi estadía en cuidados intermedios. Me hace bien de la piel para afuera. Mis sentidos se deleitan, mis poros se adormecen con los suyos. Pero mi razón, ese taladro insistente y veloz me vuelve a la realidad… 


Tendrá que frenarse este tratamiento de reivindicación afectiva que emprendí cogido de su mano y que aparentemente me hacía bien. Mi insistente mirada hacia el mediano plazo, me produce recelo. Y como muchos saben, el miedo suele atajarme o hacerme salir corriendo por la puerta trasera. 

¿Por qué será que la historia se repite como un guión incomprensible e intransigente? Yo sabía bien en lo que me metía. “Un bisexual siempre te hará daño, tarde o temprano”, me ha advertido medio mundo. 

El sábado próximo, no sé si entre sábanas, meciendo una copa de vino, paseando por mi gastada calzada de la alameda de Pardo, comiendo una bembos, abrazados o dándonos la espalda, mirando yo a través de la ventanilla del copiloto; me atreveré a decirle adiós. 

Siempre lo he pensado, hasta lo he escrito: Jean de mierda.

jueves 8 de diciembre de 2011

De verdad, nada importa cuando bailamos


No tengo mucho para escribir esta mañana. Sólo quiero poner brevemente en palabras, la reverberación que aún me recorre los nervios del cuerpo por causa de una noche emocionante. Bailé sin importarme nada ni nadie. Ni cómo ni dónde. Sólo me importó que bailara contigo.

Mierda. Fue una de las mejores noches de mi vida.


martes 6 de diciembre de 2011

Los Cuatro Acuerdos - Una guía práctica para la libertad personal


Este último fin de semana he devorado un nuevo libro que llegó a mis manos gracias a mi amigo Peter. (¡Gracias Pit!). Se titula, con una traducción libre del inglés: “Los cuatro acuerdos: una guía práctica para la libertad personal; un libro de sabiduría tolteca” escrito por Miguel Ruiz.


El autor subraya la fuente de creencias que nos auto-limitan y nos roban la alegría y crean en nosotros, un sufrimiento innecesario. Sobre la base de la antigua sabiduría tolteca, “Los Cuatro Acuerdos” nos pone al alcance un código de conducta que rápidamente puede transformar nuestras vidas en una nueva experiencia de libertad, de verdadera felicidad y de amor. Los cuatro acuerdos son los siguientes: Sé impecable con tus palabras, No te tomes nada personalmente, No hagas suposiciones y Haz siempre lo mejor que puedas.

1-     SE IMPECABLE CON TUS PALABRAS: Habla con integridad. Di solamente lo que quieras decir. Evita hablar contra ti mismo y chismorrear sobre los demás. Utiliza el poder de tus palabras para avanzar en la dirección de la verdad y del amor. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia y si las utilizas mal, se convertirán en magia negra. Con una sola palabra puedes cambiar una vida o destruir a millones de personas. Se impecable con tus palabras y trasciende tu nivel de existencia

Cuánto más viejo me vuelvo, más importancia le doy a las palabras y al lenguaje humano. Ellos pueden erigirnos como ángeles o arruinarnos hasta ser simples miserables. A través de ellas, van y vienen nuestras emociones, nuestros mensajes, nuestra vida a gotas. Soy mejor persona cuando aprendo a utilizar las palabras, éstas son el vehículo hacia nuestro más puro bienestar.
  
2-    NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE: Lo que los demás dicen y hacen, es una proyección de su propia realidad, de su propio sueño. NADA de lo que hacen es por ti. Cuando seas inmune a las opiniones y los actos de los demás, dejarás de ser la víctima de un sufrimiento innecesario. La impecabilidad de tus palabras te llevara a la libertad personal, al éxito y a la abundancia.

Algo de eso quiero conseguir en mi vida: la santa desvergüenza. Quiero que no me importe el qué digan, el qué hagan los demás. Ellos han de estar en mi vida para integrar una órbita de amor que desde la eternidad se ha querido para mí; por tanto, aquel que se salga del círculo perfecto, aquel que me haga daño, que hable mal de mí, no me hará sufrir. Sufrirán más bien, los que realizan actos contra mí, no yo.

Si pierdo a alguien porque no le gusta cómo soy, ganaré yo siendo como soy. No sufriré innecesariamente por nadie que dice amarme y en verdad, en el fondo, no hace otra cosa que amarse sólo a sí mismo.    
  
3-    NO HAGAS SUPOSICIONES: Encuentra la valentía necesaria para preguntar y expresar lo que realmente quieres. Comunícate con los demás tan claramente como puedas a fin de evitar malos entendidos, tristeza y dramas. Solo con este acuerdo transformarás tu vida por completo, el día que no supongas nada, te comunicaras con habilidad y claridad y tus palabras se volverán impecables.

Mi mamá decía: “Don creía, murió de un bacinicazo” ¡Cuántos golpes contra la realidad me ahorraría si antes, investigo! Debo informarme, conocer lo que otros conocen, preguntar humildemente, perder el miedo, llenarme de otras experiencias.   

4-   HAZ SIEMPRE LO MEJOR QUE PUEDAS: Lo máximo que puedas hacer cambiará de un momento a otro. Será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo. Bajo cualquier circunstancia, haz sencillamente lo máximo que puedas, y de este modo evitaras juzgarte, maltratarte y lamentarte.

Qué bien me sentiré cuando mi mente me haga saber, después de una acción mía, que eso que fue mi obra, es todo lo que podía yo hacer, cuando me ofrezca la evidencia de que hice mi mejor intento, cuando me convenza que no pude hacerlo mejor, simplemente porque no pude o porque se produjo una eventualidad que escapaba a mi capacidad o voluntad.

Si desean leerlo, he descubierto que está publicado aquí


domingo 4 de diciembre de 2011

Segundo domingo de Adviento




Deseamos, Señor,
con esta segunda luz que encendemos,
que intensifiques el resplandor de tu rostro
para los que viven en tinieblas
y en sombras de muerte.

Que la Luz de tu presencia,
alumbrada en nuestras vidas,
nos haga percibir nuestra  altivez y nuestros abismos de soberbia

Equilibra y allana nuestras vidas, Señor,
y haznos caminos de acceso hacia Ti
para los hombres en destierro,
alejados de Ti y de los hermanos.

Señor, para que seamos contigo
luz atrayente y seductora,

sábado 3 de diciembre de 2011

Así me gusta:



Me inmovilizas. 
Me retienes. 
Me acorralas.
Desaparezco. 

..................................................................................


Otra vez mi desvergüenza aflorando. Esta foto no debería publicarla. Ya, ya. Ya sé que es parte de esas que nos tomamos para verlas a solas. Pero empieza a conocerme: no siempre cumplo mi palabra. Tengo una pizca de exhibicionista y de tramposo.

Compréndeme por fa. Aquí divulgo mis dolores, todos. También esos que colindan con el placer.



viernes 2 de diciembre de 2011

Veo y siento mi cuerpo; por tanto, yo existo.



Mi amigo Platón tiene mucha culpa de nuestros conflictos. Allá por el Siglo V antes de Cristo, llegó a señalar que el alma estaba encarcelada en el cuerpo humano. Se la imaginó como algo independiente, parte de lo divino y de lo bueno, como una hoja en blanco metida en un sobre material del cual urge liberarse. Para él, era la dimensión suprema. 

De forma intuitiva, percibo que tengo un alma. La cuido y exalto. Pero ¿por qué ha de ser más importante? Yo, donde más específica y cabalmente advierto que existo, es en mi cuerpo. Mejor dicho, con mi cuerpo.

Profundizo aún más: Dejo de lado el tema del alma y afirmo sin temor que, yo soy mi cuerpo. No es que tenga un cuerpo. Lo soy. 

A través de los años, de los días y hasta de los minutos, lo veo cambiar de mil maneras. Con él, veo transcurrir el tiempo. Gracias a él puedo hacer mucho de lo que resuelvo hacer con la razón y mucho de lo que me inspira el alma. Con él, me relaciono, amo, trabajo, me muevo, vivo. Y muy especialmente, tengo sexo.

He sido acusado a menudo de priorizar el sexo como tema en este espacio llamado blog. Pues, puede ser una imputación justificada. Voluntariamente me refiero en abundancia a esta actividad que no sólo me gusta tanto, sino que además es la que de muchas formas, mueve el mundo y sus residentes. El Sexo ha ocasionado expulsiones, guerras y crisis históricas. Además, es lo que más enredos, complejos, desgracias, peligros, pretextos y manuales ha producido. La llamada infalible que todas las criaturas recibimos a tener sexo simple y bueno, no puede taparse con el dedo meñique de la moral, de la filosofía, la ciencia, la religión o con la indiferencia.



La Sexualidad existe y es posiblemente una de las maneras más poderosas que tiene nuestro cuerpo para hacerse sentir. Y por consiguiente, de sentirnos vivos.

No quiero referirme aquí a todas esas opciones legítimas y reales de sublimar ese llamado. El voto de abstinencia es un ejemplo prodigioso que respeto y comprendo. Claro que podemos vivir sin sexo. Claro que la vida no es sólo sexo. Claro que no es lo más importante. Pero sí, es decisivamente, para mí, la forma más eficaz de acentuarme como ser viviente.

Un buen orgasmo, una caricia, una sutil mirada, una imprevista erección, una textura sugerente, una inexplicable calentura, un muslo expuesto, etc. pueden ser el chispazo más vital y explosivo y hacernos tomar contacto con lo que somos en el más exacto instante. El sexo es la mejor expresión del presente. Es efímero pero es real. Como el cuerpo visible está de por medio, entonces hace que yo también me sienta real. 


Disculpen mi teoría tan ramplona. Es lo que me sale escribir.  

Y al final de todo, me queda la pregunta: ¿Qué tal “tiraría” en aquel entonces mi afamado amigo Platón?  Por eso lo del “Amor Platónico”. Quizás escondía detrás de tanto diálogo y filosofía, su tan rumoreada homosexualidad. ¿Quién sabe?. Lo siento, mi estimado, no me basta mi alma, la misma que aprecio y protejo tanto. 


¡Qué viva mi cuerpo para vivir yo! 

jueves 1 de diciembre de 2011

Jean de mierda





Después de varias semanas, has regresado. En verdad no sé a dónde has vuelto esta vez: si a mi vida embrollada, a mi rutina solitaria, a mi duelo escondido o a mi precario deslumbramiento de siempre. Con mil explicaciones y excusas, con un pedazo del rabo entre las piernas, otro tanto con los ojitos afligidos, te has lanzado con una disertación que duró alrededor de veinte minutos.

Te escuché. Esperé atenta y pacientemente a que me dijeras que me amabas. Eso hubiera sido el punto aparte para comenzar un nuevo párrafo en nuestra poco comprendida relación.

Pues como no lo dijiste, como a pesar de la cantidad de palabras que lanzaste, no dijiste la palabra mágica, "amor", entonces me animo yo a decirte qué es lo que siento por ti:

No es amor. No hay nada de eso. En todo caso, no hay aquello que aquí la mayoría de mis lectores, entienden por “amor”.  Es una ensalada de emociones y reacciones. Pareces una bendita alergia que se manifiesta en la piel. Me enciendes unas turbinas escondidas en el alma. Despiertas una sublime conmoción. Haces que despegue de mi somnolencia acostumbrada. Además, es un tema que los químicos entenderán bien y que yo no, porque despliegas un aroma que sólo los perros techeros, perfumistas exquisitos y yo, podemos percibir. Quizás esparces con tu piel ligeramente húmeda, partículas de incienso que me eleva unos 3 centímetros del piso. O con tu proximidad me alcanza un cierto vaho primitivo como el de los animales en tiempo de apareamiento al llegar la primavera. Eres almizcle, pachuli o una cáustica transpiración que me corroe la mirada y la débil voluntad.


Jean de mierda. Sí, te quiero insultar sin disimulos porque congestionas mi lógica elemental y distorsionas mi claridad para mirarte con realidad y objetividad.

Mañana pasaré el día contigo. Me llevarás a almorzar a ese lugar tan poblado de blancos al borde del mar y de paso, entre una copa y un postre final, me dispararás mortalmente con tu presencia. Tu fragancia perversa y original se mezclará con la brisa del océano para ensayar una nueva pócima.

¿Terminaré al anochecer ebrio de eso que no es amor y que se parece tanto a él? ¿Desfalleceré ante tu preciosa materia que deja sin saberlo, entreabierta una de tus portezuelas para atisbar al fondo, la sombra de tus malditos y urgentes besos o para olfatear tu simiente dispuesta?

He escrito otra vez sobre ti. Me has hecho romper mi promesa. Eres un Jean de mierda.    

                                                         
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