No quiero escribir. Son días en que sólo quiero sentir. Y lo
hago a través de imágenes que despiertan torrentes interiores, instintos y exaltaciones
que transitoriamente no puedo articular en palabras.
Quiero mostrar estos besos. Para muchos, lo sé bien,
representan escenas morbosas o hasta escandalosas. Mi intención no es herir a
nadie.
Simplemente, me gustan. Pero además, no oculto una intención
mía por desafiar el entendimiento de mis visitantes, sus paradigmas, sus consistencias,
sus perspectivas tradicionales, sus cánones morales.
Hagan un esfuerzo. Deténganse en lo que hay detrás de estos
rostros. Observen sus lenguajes y abundancias. Su humanidad, más allá del sexo
que tengan, más allá de lo que se espera de ellos y de sus conductas. La única
diferencia entre ellos y nosotros es que, están delante de una cámara fotográfica.
Son besos. Nada más que eso: besos. Como los que di y recibí
anoche. Como los que me empeñaré en prodigar mañana. Son besos que hacen sentir.
















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