Quizás no podamos detener el bullying
pero te podemos decir que tu vida, mejorará.
Y todas esas cosas que hoy te hacen diferente,
Y todas esas cosas que hoy te hacen diferente,
se convertirán en aquello que los demás,
atesorarán más de ti.

Tiemblo. Mirarla a la cara, hoy sería dejarme golpear por su ligereza y su enajenamiento.
Por eso, escribo mirando el monitor pero revolviendo solitariamente mis entrañas y mis frutos que maduran. Escribo mientras duermo y mientras muero por las mañanas. Rasgueo en las cuatro paredes de mi habitación y de algún hotel de la carretera. Cada palabra, cada frase o soliloquio serpentean mi aire depravado y escapan por la ventana abierta más próxima hacia el mundo abierto, hacia el sol. Llegan mis tendencias y reclamaciones a distraídos peatones y a diosas enjauladas.
Pero una tarde de agosto, decidí mirar a la ventana y distinguí afuera, a un bello archiduque con barba crecida esperándome debajo de un paraguas a que me asomara con mis risas y mis quebrantos.
En este momento, mi noble caballero convive aquí, conmigo. Ya no necesito mirar a la calle. Todo lo poseo y todo me posee, en ésta mi siempre verde habitación.
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